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Dalia Reyes
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04 Enero 2017 04:00:00
Hacer la cama
Esa frase tan latina de “habiendo suelo todo es cama” tiene un sentido mucho más profundo que esas imaginerías ahora flotando en su mente, concupiscente lector. Lleva oculta la hospitalidad y la importancia del objeto donde reposar.

Dar cabida en casa a un foráneo es una costumbre muy latina y más mexicana. Ofrecerle una cama para reposar es el éxtasis de la fraternidad practicado, constantemente, en nuestro país; por ello, ese objeto ha pasado de ser mero repositorio a un símbolo múltiple cuyo valor varía según nos haya ido en ella.

Si por un lado para la sociedad mexicana tradicional –no se diga la rural– tiene en ofrecer el lecho al viajero o al fatigado como un acto de solidaridad, amor, religiosidad, por otro lado la mujer le hemos asignado a este objeto, del deseo o de la desilusión, la cualidad de termómetro emocional.

Mi amiga Lucía se abstuvo de tender su cama matrimonial tras la separación de su esposo; dijo que en ese acto echaba por tierra todas las ideas rancias que su madre le inculcó sobre mantener ordenada la casa, en primer término, la recámara. Verla desaseada un día tras le resultó una terapia inmediata para vivir el duelo del divorcio, porque se rebelaba contra las falacias de una sociedad que muy poco comprendía los lazos reales que mantienen unida a una pareja.

Mi madrina, por su cuenta, mantuvo las camas hogareñas arregladas como para la noche de bodas –para usar sus propios términos–. Se fueron yendo los hijos, la madre enferma y luego el esposo. Las recámaras siguieron manteniendo al centro un lecho tan mullido y hermoso que uno podía darse el lujo de soñar a cualquier hora. Ella piensa en cuánto la ayuda saber que los espacios amados siguen tan acogedores como cuando esperaban a quienes llegarían cada tarde a casa; se siente satisfecha con su labor.

Mi cama es mi guarida. Ahí puede haber ensueños, verdaderas tertulias, lecciones, desazón o miedo; todo en apenas un espacio de cuatro metro metros cuadrados y sin pagar “cover” ni boleto en temporada alta.

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