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Juan Latapí
Juan Latapí
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10 Enero 2016 04:10:05
Hasta que nos toque
EL PASADO LUNES APARECIÓ PUBLICADO en el New York Times un severo editorial en el que cuestiona la actitud del Gobierno mexicano por no querer dar la cara ante tres eventos que ya marcaron al Presidente: La penosa desaparición de los 43 estudiantes, la famosa “Casa Blanca” y la sospechosa fuga del “Chapo” Guzmán.

AUNQUE ESTE ÚLTIMO YA FUE recapturado, su fuga está envuelta en varias dudas que hacen suponer la complicidad de autoridades de alto nivel. Desde ahora sabemos que al “Chapo” no lo dejarán hablar ya sea mediante la amenaza, la censura o la negociación.

RESPECTO A LA FAMOSA “CASA Blanca” resultó francamente ridículo poner a investigar los conflictos de interés y posibles corruptelas a una amigo del Presidente, quien desde que fue encargado de investigar sabíamos que exoneraría al amigo, sólo le faltó pedir una disculpa a nombre de la nación por haber dudado de la honestidad de la pareja presidencial.

EN LO QUE SE REFIERE a la desaparición de los normalistas llama poderosamente la atención la terca reticencia de las autoridades por impedir que los encargados de investigar el penoso caso puedan entrevistar a los militares que estuvieron al tanto de aquel evento. Quien nada debe nada teme, por lo que la negativa hace pensar que hay gato encerrado.

ESTOS TRES SUCESOS SEÑALADOS EN el editorial en cuestión dejan entrever la cercanía de ser un Estado fallido.

Llama la atención que este editorial en México sólo fue destacado por un diario mientras que el resto minimizó la información o de plano la ignoró.

COMO SI SE TRATARA DE un avestruz, el Gobierno cree que ocultar la vista basta para no reconocer esos señalamientos.

NO QUERER DAR LA CARA, ni reconocer errores o limitaciones, no habla bien ni de las personas y mucho menos de los gobiernos. Dan la sensación que lo único que les importa son sus muy particulares intereses sin importarles el resto de la gente.

MIENTRAS ESE EDITORIAL SE PUBLICABA, aquí en Monclova cientos de ciudadanos cumplidos hacían fila en varias dependencias para cumplir con sus obligaciones fiscales correspondientes al presente año.

PERO EN VEZ DE SER reconocidos por cumplidos y responsables, fueron tratados y maltratados por burócratas apáticos e insensibles, haciéndoles perder horas y horas. La pésima organización, la deficiente información y la planeación ausente se ensañaron con quienes acudieron a cumplir.

LA CANTIDAD DE HORAS-HOMBRE PERDIDAS a consecuencia de la burocracia déspota e ineficaz lo único que ocasionan es fomentar la cultura del no pago. Se supone que con los impuestos se realizan obras en beneficio de la comunidad además de cubrir los salarios de los mal llamados servidores públicos, pero no es así.

ESTAS ACTITUDES SÓLO CONFIRMAN ES la ausencia total del espíritu de servicio de los servidores públicos.

POR ELLO MUCHOS CIUDADANOS DEJAN de sacar placas nuevas, pagar tenencias o los impuestos nuevos inventados. Pagar el Predial es la misma cantaleta; es ir a pagar para ser humillados por déspotas burócratas.

Y SI ALGUIEN PRETENDE QUEJARSE es como en serpientes y escaleras en la que a base de cansancio el ciudadano es derrotado.

ES MUY PROBABLE QUE EFECTIVAMENTE estemos muy cerca de ser un Estado fallido, no sólo por las autoridades incompetentes sino también por ciudadanos apáticos y sumisos.

MUESTRA PATÉTICA DE ESTA APATÍA es que hace un año el Predial en Monclova aumentó desproporcionadamente en 150 por ciento y ni un solo ciudadano presentó una amparo ante este abuso.

SÓLO CUANDO SUFRIMOS EN CARNE propia una injusticia es cuando pensamos en hacer algo. Esta semana se publicó en la prensa local el lamentable caso de una menor abusada por un policía. Además de la pena que provocó este suceso en la familia, igual o peor resultó la apatía y despotismo de las autoridades ante los afligidos padres. Y lo peor y a pesar de todo es que el policía seguía en funciones.

AHORA CONFIAMOS MÁS EN LA denuncia en las redes sociales que en el Ministerio Público y ante la ineficiente justicia no tardan en surgir los linchamientos. ¿Somos o no un Estado fallido?

A LA IMPUNIDAD YA NADIE la detiene. Por ejemplo, en una posada asesinan a golpes a un obrero y hasta la fecha no hay un solo detenido a pesar de estar plenamente identificados los asesinos; la justicia y la opinión pública han actuado también con total apatía ante este claro ejemplo de impunidad.

AL IGUAL QUE NUESTROS GOBERNANTES también nosotros actuamos como avestruz evitando ver lo que sucede hasta que nos toca y es cuando cambiamos de actitud. Por eso, mientras no nos toque seguiremos escondiendo la cabeza en el primer agujero que podamos encontrar.

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