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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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24 Enero 2017 04:00:00
Hechos insólitos -parte I-
La nación amaneció de luto el 22 de diciembre de 1869. La clase política, la masonería, decenas de periodistas y buena parte de la sociedad capitalina acompañaron el cortejo fúnebre del célebre político Francisco Zarco, que además fue periodista liberal, diputado constituyente en 1857, ministro en varios gobiernos y director del periódico El Siglo XIX. La gente se retiró del panteón de San Fernando, sin saber que la caja que vieron descender en la fosa no contenía el cuerpo de Zarco.

El cadáver previamente embalsamado, vestido de levita y un gorro, había sido colocado frente a una mesa, en actitud de estar escribiendo en la casa del diputado Felipe Sánchez Solís, amigo íntimo de Zarco. Durante varios meses la macabra escena se repetía: al llegar a su hogar, el diputado Sánchez Solís tomaba algún libro o despachaba su correspondencia junto a su embalsamado amigo. Este espectáculo finalizó cuando el diputado fue convencido de darle cristiana sepultura a Zarco, lo que ocurrió seis meses después.

La marquesa de Selva Nevada estaba felizmente embarazada. Poco antes de dar a luz en 1841, sufrió un extraño ataque. La familia desconsolada decidió enterrarla y la ataviaron con sus mejores joyas. Joyas que llamaron la atención del no muy piadoso sacristán, que esperó a la medianoche y en compañía de otro individuo abrieron la sepultura para extraer las joyas. Cuando trataba de arrancar una sortija, para su sorpresa la señora despertó y se dio cuenta del riesgo que corría se ser asesinada por los maleantes y les ofreció sus joyas si la salvaban al igual que el hijo que esperaba.

Con el tiempo, el niño de aquella mujer tuvo un gran destino, se convirtió en el arzobispo de Oaxaca y uno de los personajes más influyentes en el porfiriato: Eulogio Gillow, que casó al caudillo con Carmen Romero y se convirtió en uno de los pilares de la política de conciliación del porfiriato. El gobernador del Distrito Federal, Juan José Baz decidió vender a un italiano dueño de un circo, los trece cuerpos que se encontraron momificados en el convento de Santo Domingo de la Ciudad de México, sin tener la certeza de saber a qué personajes pertenecieron.

El italiano los llevó por Sudamérica durante la intervención francesa. Al triunfo de la república, Juan José Baz fue nombrado nuevamente gobernador y fue informado que una de las 13 momias era el cadáver del célebre patriota insurgente fray Servando Teresa de Mier, muerto en 1827. El gobernador entonces realizó lo humanamente posible para recuperar los restos, pero fue inútil. El ajetreo de los viajes, las giras del circo, la diversidad de climas contribuyeron a que el cadáver de fray Servando desapareciera de la faz de la tierra. (Tomado del Anecdotario Insólito de la Historia Mexicana de Alejandro Rosas).

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