Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Desastre ambiental en Durango, vuelca pipa y derrama 16 mil litros de químico tóxico Mano coahuilense K’uínchekua 2026, Michoacán proyecta derrama de 25 mdp y proyeccion internacional El Periodista conservador, Tucker Carlson, acusa a la CIA de espiarlo “A nosotros nos puso el pueblo”, afirma Sheinbaum en Santa María del Oro, Nayarit

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Heroínas de la Independencia de México: La güera Rodríguez y Luisa Martínez

Por Otto Schober

Hace 5 años

“Sin la osadía y arrojo de mujeres dispuestas a sacrificarse en defensa de la libertad, y sin su intervención, no hubiese sido lo mismo la guerra de independencia. Los ejemplos más conocidos son mujeres de la talla de Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario o Gertrudis Bocanegra.

Ellas al igual que otras mujeres arriesgaron valientemente su vida por la causa; un buen número se encuentra en el anonimato y algunas quedan en el recuerdo. Por ejemplo: María Ignacia Rodríguez apodada “la Güera Rodríguez”, mujer decidida, irreverente y rebelde, se divorció de su marido quien salvajemente la golpeaba, que a pesar de ser una mujer golpeada salvajemente por su primer marido, casó dos veces más procreando siete hijos.

Fue una mujer famosa en la Ciudad de México por su hermosura y su manera de hablar, rápida e ingeniosa.

Aprovechando que entraba en los salones más elegantes, mandaba noticias o las estrategias que iba a hacer el ejército realista. Fascinó a hombres como el Barón de Humbolt, Simón Bolívar e Iturbide.

Hablaba a favor de los insurgentes en las grandes fiestas, que llegó a oídos del Santo Oficio, quienes la citaron.

Ese día se vistió mejor que nunca, se enjoyó y perfumó. Cuentan que cuando llegó a la sala donde se encontraban los obispos que la iban a interrogar, entró con garbo y donaire y como no le ofrecieron sentarse, ella lo hizo con desparpajo y con coquetería, se arregló los pliegues de la falda y con suma delicadeza se compuso sus bucles rubios; mirándolos con inocencia y sensualidad les preguntó que para qué se le necesitaba.

Hombres recios, fuertes, por menos que eso se encogían ante estos hombres todos vestidos de morado con bonetes altos y miradas torvas y siniestras, en una sala media oscura y donde se sabía que el que entraba no salía.

Ella juguetonamente los saludó y cuando leyeron sus supuestos crímenes, con su desparpajo acostumbrado les dijo a cada uno de ellos sus secretos mejor guardados y dónde se veía con sus amantes, incluso a uno de ellos le reclamó que la cortejara apasionadamente. Así como entró salió con dignidad y orgullo.

El Santo Oficio jamás volvió a molestarla. Otro ejemplo es el de Luisa Martínez, esposa de un guerrillero apodado “el Jaranero”.

Estuvo junto a su marido peleando, hasta que en Erongarícuaro (Michoacán) perdieron la batalla y junto con los hombres fue hecha prisionera. En el cementerio del pueblo los fusilaron.

Cuando le tocó su turno gritó: “Como mexicana tengo el derecho de defender a mi patria”.

Desplomándose abatida luego por las balas.”
(Tomado del Diario de Jalapa, publicado el 13 de septiembre de 2007)

Notas Relacionadas

Arranca Manolo Jiménez programa hídrico en Carbonífera; celebra histórica inversión en agua y drenaje

Hace 15 horas

La casa tirada

Hace 16 horas

La ilusión de la calidad de vida

Hace 16 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 16 horas

La casa tirada

Hace 16 horas

La ilusión de la calidad de vida

Hace 16 horas

Reacomodo de fuerzas