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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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07 Diciembre 2009 05:00:35
Historia del Chilango (I)
De Chilango como gentilicio, de Gabriel Zaíd, extractamos las siguientes ideas: En el habla común de los mexicanos que viven fuera de la Ciudad de México, no es frecuente identificarlos como capitalino ni defeño, sino “de México” y los apodos coloquiales o despectivos de guachinango (Veracruz), guacho (Sonora), huache (Yucatán) y chilango (en casi todo el país).

Chilango se ha difundido tanto en las últimas décadas que puede pasar de apodo a gentilicio, para llamar a los habitantes de la Ciudad de México. Aunque algunos se molestan de ser llamados así, la mayoría usa el apodo con humor o naturalidad. No hay gentilicio de la Ciudad de México. Quizá porque México es el nombre de una ciudad, de un estado y del país.

Empezó siendo una de las poblaciones que estaban en el Distrito Federal, creció hasta conurbarse con todas y rebasando sus límites. Se les llama mexicanos a los nacidos en el país, a los del Estado de México se les llamó mexiquenses, nombre que prosperó entre los hablantes, quedando establecido y aceptado por la Academia.

El término capitalino para definir al nacido en la Ciudad de México, tiene el inconveniente de ser un término genérico para todas las capitales de estados y países. Darío Rubio lo registra en 1925 en su obra Estudios lexicográficos. La anarquía del lenguaje en la América Española. El término defeño es muy reciente y Juan Palomar de Miguel fue el primero en registrarlo en 1991 en su Diccionario de México. Parece corresponder al momento en el que la Ciudad de México cubría la extensión del Distrito Federal, aunque eleva unas siglas administrativas a la categoría de patria chica, teniendo poca aceptación en el habla común. El término Chilango empezó en Veracruz.

El primer lexicógrafo que la registra es Alfred Bruce Gaarder en 1954 en su obra El habla popular y la conciencia colectiva, en una lista de gentilicios mexicanos, donde viene como “Chilango... México, DF. Francisco J. Santamaría la define en 1959 en su diccionario de mejicanismos, como una “Variante de shilango, usada en Veracruz”, afirmando que proviene “Del maya xilaan, pelo revuelto o encrespado” y que es “Apodo popular que en Veracruz se da al habitante del interior, en especial al pelado de México. Juan M. Lope Blanch, en El léxico indígena en el español de México, de 1969, acepta el origen maya de chilango y su carácter peyorativo, incluyéndolo en una lista de indigenismos que “forman parte del vocabulario vivo de la Ciudad de México”.

César Corzo Espinosa lo registra en Chiapas en 1978 como nahuatlismo, del término chilan-co (“en donde están los colorados”), conociéndose con este apodo a los habitantes de la Ciudad de México, aludiendo al color de su piel, enrojecida por el frío, que se aplicaba a los aztecas por los nahuas del Golfo de México”, justificando también que se llame guachinangos a los habitantes del Altiplano, en alusión al pez rojo, especie de pargo colorado, como los cachetes de los arribeños”, como lo hizo José Miguel Macías, en Diccionario cubano. Mañana la continuación de esta historia.

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