La llegada del ferrocarril permitió un importante desarrollo que permitió el progreso de Piedras Negras a finales del Siglo XIX y principios del XX.
Para conseguirlo se construyó un puente provisional para que el ferrocarril pudiese cruzar el Río Bravo el 2 de febrero de 1883 y el puente definitivo, que mide 263 metros con 411 milímetros de longitud, quedó listo el 10 de julio de 1897.

La primera ruta del que se llamó Ferrocarril Internacional Mexicano, administrado por norteamericanos, fue a Sabinas, el 3 de diciembre de 1883, a Estación Monclova, la hoy es Ciudad Frontera, el 1 de febrero de 1884; a la villa de Castaños fue posible el 20 de abril de ese año y al poblado de San Felipe, el 17 de diciembre, también de 1884.

En Piedras Negras se construyó una estación de madera, la maestranza o casa redonda, para dar mantenimiento a las máquinas, que se empezó a construir en 1895 y terminado en 1899, donde en la época de la revolución constitucionalista se fabricaron los famosos cañones, que tantos éxitos dio a Venustiano Carranza.

También se construyó el hotel del ferrocarril, que inicialmente llevó el nombre de Hotel Internacional, construido para atender principalmente al personal de la empresa ferrocarrilera.

El 21 de junio de 1906 quedó listo el ramal de la población de Paredón hasta Saltillo. De nuestra ciudad hasta Torreón, la línea férrea medía 617 kilómetros de longitud, distancia que recorrió el Gral. Porfirio Díaz en su viaje a nuestra ciudad en 1902, cuando Piedras Negras tenía el nombre del gobernante.
Tuvimos dos largas rutas: una a Torreón y otra a Saltillo.

Esta última perduró con los ferrocarriles nacionalizados, creando inicialmente un tren social, que se detenía en todas las rancherías de la entidad, algunas de ellas solo tenían este transporte. En los años 60’s se le agregó el vagón “Pullman”, con servicio de dormitorio, que desapareció por incosteable a mediados de esa década.

El Coahuilense, fue inaugurado el 23 de abril de 1988, equipado con vagones de primera y primera especial, que se enlazaba con el Regiomontano en Saltillo en su viaje a la ciudad de México. El Coahuilense, trajo de regreso a la élite por sus comodidades, servicio y rapidez, con solo tres escalas; bajando a 7 horas y media el recorrido de 12 horas que utilizaba el tren social.

El 11 de abril de 1991, se agregó un vagón dormitorio con 10 camerinos y 6 alcobas con servicio de primera especial. Ferrocarriles entró en severa crisis el 15 de agosto de 1991 y de un plumazo desapareció el Coahuilense y sus vagones fueron anexados al tren social, al que la empresa insistía era el nuevo Coahuilense, pero con el horario y detenciones del tren social; luego sin aviso se retiró el vagón dormitorio, el 9 de abril de 1997 se canceló el servicio hasta la ciudad de México y el 8 de junio de ese año el de Saltillo.

La paraestatal subastó sus rutas e instalaciones, obteniéndola la empresa privada Ferrocarril Mexicano, se indemnizaron a sus trabajadores y se suspendió todo el movimiento de pasajeros y de carga el 18 de febrero de 1998, reanudándose el de carga tres días después con la nueva empresa y el de pasajeros de manera terciada solo hasta Saltillo.

Finalmente la nueva empresa dio el golpe final a mediados de 1998 y canceló de manera definitiva el servicio de pasajeros.
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