Para Gregoire el concepto de “mi propia empresa” trata de inspirar y motivar a todas las personas para que se responsabilicen de sus actos, sueños y desafíos. Quien se quiera considerar como su propia empresa, afirma Gregoire, debe entender que sus tácticas personales, competencias y motivaciones son la raíz de los resultados en la vida y el trabajo.
Aconseja abandonar el paradigma que nos limita a pensar que nuestro desempeño depende de nuestros jefes o de la compañía en la que trabajamos. Anima a que cada persona se autogobierne, aplicando la automotivación y autocapacitación como ejes fundamentales para un cambio exitoso.
Gregoire propone un décalogo del emprendedor, una lista de 10 competencias para emprender como forma de vida: resiliencia (capacidad de sobreponerse a los fracasos y a episodios dolorosos), perseverancia, trabajo en equipo, sabiduría, flexibilidad, coherencia, responsabilidad y proactividad, autocrítica, innovación y orientación hacia objetivos.
Afirma QUE Un emprendedor... es quien desea comenzar una nueva historia, cambiando sus debilidades y frustraciones por puntos fuertes y alegrías. El objetivo de Gregoire con su libro “Puede Ser un Buen Día” es motivar a personas, familias y empresas al cambio. Pero para ello, el cambio, dice, debe comenzar por nosotros mismos, siendo conscientes de que, con mucho esfuerzo, trabajo y motivación, los sueños que parecían imposibles se pueden cumplir.
¿Quiénes son los “desempleados ilustrados”? Contesta el experto que son “aquellas personas que creen que, por tener un título profesional, su futuro está asegurado y piensan que los conocimientos obtenidos en un momento determinado les bastarán para toda la vida”.
Dice que, para evitarlo, se debe entender que la innovación y el espíritu emprendedor es cosa de todos los días y, junto con la perseverancia y la paciencia, pueden ser muy buenos consejeros.
Tal como lo describe Claudio Gregoire en su página web, “la pérdida de visión no fue el único obstáculo a superar. La ceguera social fue el complemento perfecto para sepultar aún más las motivaciones y sueños”. Con el apoyo de amigos y de profesionales de la rehabilitación, Claudio supo salir adelante, con gran coraje. Hoy es un faro de esperanza para todo aquel que desee escribir una nueva historia... y, ¿por qué no?... hoy puede ser un buen día para comenzar.
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