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Linda Milán
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28 Octubre 2011 04:00:25
Ignacio de la Torre y Mier
“El pasado es el mejor espejo en el que se refleja el porvenir”. General Porfirio Díaz


Cumpleañera

La felicitación de este día va para la guapa Mónica Hernández- Hoy cumple un año más de vida y le deseo que lo pase con pura gente bella, empezando por su bella familia. Mónica cuenta con un gran número de amigas que seguramente ya le tienen preparadas muchas sorpresas. ¡Un abrazo!

Bendiciones

Y quien el miércoles estuvo acumulando un año más es mi comadre y amiga querida Meche Solís de Magaña a quien deseo hermosas bendiciones, aunque la verdad que Diosito ha sido pródigo en apapachos con mi amiguita. ¡Pues que sean muchas más! Porque se las merece.

Halloween
¡Vayan que siguen mucha “injundia” los directivos del Club Campestre!. El comité de festejos ha organizado para mañana una divertida noche de halloween. Habrá rifa de disfraces y será para toda la familia. El menú de la noche será pizzas. Los socios llevarán sus respectivas bebidas y será el club el que aporte refrescos y aguas minerales. Seguramente será una gran noche.
Cena anual
El grupo que generosamente organiza la cena anual del padre Carlos Aguilera ya anda bastante acelerado con todos los preparativos, haciendo la invitación a todos sus colaboradores y por supuesto en la venta de boletos. ¡Habrá que asistir y colaborar con esta generosa obra que beneficiará a los orfanatorios que atiende el sacerdote en Villa de Fuente.


Ignacio de la Torre y Mier
Ignacio de la Torre y Mier fue uno de los seis hijos que tuvieron don Isidoro de la Torre y Gil y Doña Luisa Mier y Terán y Celis hija de los acaudalados; Gregorio de Mier y Terán y María de Celis. Don Isidoro había sido el fundador de la casa Jecker Torre & Cía., responsable de emitir los bonos que serían pretexto de la intervención francesa, así también Tenía 10 haciendas y vivía con su familia, en el palacio de los Marqueses del Apartado. De la Torre y Mier, Don Ignacio, era todo un aristócrata y prueba de ello fue el exitoso matrimonio de su hermana Susana quien casó con Mexcene conde de Polignac; a la larga serían los abuelos del Príncipe Rainero III de Mónaco. El mismo Nacho se casó el 16 de enero de 1888 con Amada Díaz, la hija favorita del presidente Don Porfirio Díaz Mori Nacho había conocido a su esposa en un baile celebrado en la primavera de 1887 y después de un corto noviazgo recibieron la bendición del arzobispo de México, Antonio Pelagio de Labastida y Dávalos. Durante algún tiempo Don Ignacio estuvo interesado en la política y poco tiempo después de casarse y con ayuda de su suegro, obtuvo una curul de titular en la Cámara de Diputados, en 1892 se lanzó para contender por la gubernatura.

Ignacio solamente se acordaba de Amada, cuando debían de lucir en sociedad, por lo demás; él se encerraba en una de las alas de la mansión de Reforma. En algunas ocasiones cuando Nacho viajaba al extranjero con “amigos”, Don Porfirio lo mantenía bajo vigilancia consular.

Además de los hombres, Nacho gustaba de las carreras de autos y el alcohol, que gustaba de combinarlos, dejando a veces plantados a sus familiares políticos. Tenía lo último de lo último en moda. Era alto, delgado, traga años y con una exquisitez para vestir; así como tenía mal genio, así podía ser generoso y hospitalario con sus amigos. Otra de sus aficiones era su colección de trajes y zapatos que lucía a sus amistades como “la biblioteca”.

En 1906 Nacho conoce a Emiliano Zapata, “recargado bajo la sombra de los cacahuates que rodeaban el corral de la hacienda de San Carlos Borromeo”; Ignacio quedó prendado y pidió referencias de aquel hombre “callado, moreno, orgulloso...”.

Nacho sería detenido por órdenes de Venustiano Carranza bajo los cargos de ataque con calumnias al gobierno de Madero y el apoyo a la dictadura de Huerta. Desde entonces, tuvo que sobrevivir en una de las celdas del penal de Lecumberri. Ahí pasaba la mayor parte de la jornada, A finales de 1917, cuando los carrancistas tomaron la ciudad de Cuautla; Ignacio aprovechó la confusión para escapar entre el tumulto de reos que salieron. Nunca volvería a ver a Amada. Ignacio de la Torre y Mier, el número 41, había fallecido en un hospital de Estados Unidos.de Nueva York el 1º de abril de 1918.
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