La ignorancia selectiva es la práctica de ignorar de forma selectiva o consciente aquella información que resulte irrelevante, innecesaria o distractoria, incluyendo correos electrónicos, reportes noticiosos, etcétera.

Los dos principios fundamentales de la ignorancia selectiva son:

1. Si tú no defines tus metas de forma clara, alguien más lo hará por ti y/o todo parecerá ser importante y digno de acción.

2. El tratar de complacer a todos —además de ser imposible— es la forma más segura de hacer imposible tu vida laboral.

“Desenchúfate. Escabúllete bajo las pilas de datos. Resiste con fuerza al torrente de información”, son algunas de las recomendaciones de Tim Ferriss, gurú de la productividad personal. Sus métodos incluyen practicar esta “ignorancia selectiva”.

¿Qué hacer entonces para practicar de forma exitosa la ignorancia selectiva?

1. Define qué quieres hacer. ¿A dónde quieres llevar a tu empresa?, ¿cuáles son tus metas profesionales? Identifica el 20% de las actividades que te genera el 80% de los ingresos. Define claramente cuál es tu negocio y quiénes son tus clientes.

2. Elimina lo que no sirve. Corta aquellos procesos que no agregan valor. Ejemplos muy sencillos, son el estar revisando el correo electrónico cada 15 minutos o menos. Estipula dos horas al día en la que lo revisas, a las doce del día y a las 5:00, por ejemplo. Con esta nueva disciplina eliminas actividades innecesarias, que sólo distraen.

3. Automatiza y delega. Uno de los obstáculos más grandes para el crecimiento es el propio fundador o director de la empresa, el “hombre orquesta”. Para operar una empresa eficiente y en crecimiento, es necesario hacerse a un lado y darle responsabilidad y autoridad a la gente. Sólo cuando los procesos se automatizan y se delegan es cuando las empresas crecen.

4. Disfruta el tiempo libre. Desde los emprendedores más exitosos de Silicon Valley, hasta los dueños de las empresas “Fortune 500”, la meta es gozar del tiempo libre. Como ya lo hemos explorado en columnas anteriores, no tenemos tiempo libre no porque no sea posible, sino porque iríamos contracorriente al trabajar menos horas, menos días por semana. ¿Es posible trabajar 1 ó 2 días a la semana, un total de unas 5 ó 10 horas semanales? Claro que lo es, y logrando al mismo tiempo un incremento de la productividad. La clave es seguir los primeros 3 pasos. Entonces la clave es: ¿qué hacer con el tiempo libre? Usa tu imaginación y define vacaciones cortas y luego “miniretiros” de 2, 3, 4 semanas o más.

La ignorancia selectiva es sinónimo de enfocarse en lo importante.
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