En estos días en donde, a pesar de quererlo hacer pasar como un día de asueto más, está próximo a celebrarse el próximo 20 de noviembre el nonagésimo octavo aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. En ese entorno, de pronto nos vino a la memoria un cuestionamiento que se originó en los lejanos años de nuestra infancia. Entonces despertaba nuestra curiosidad quien era ese personaje, Ildefonso Vázquez, en cuyo honor una calle ubicada al norte de Piedras Negras Coahuila, creo que era la última de la zona urbana, llevaba su nombre. Poca información pudimos obtener entonces al respecto. Así, pasó el tiempo y un buen día en una de esas librerías de viejo nos encontramos un texto escrito en 1940 por Ricardo L. Vázquez, titulado “Poncho Vázquez.” Ahí obtendríamos la respuesta a ese añejo cuestionamiento.

Este documento nos narra la vida de Ildefonso Valentín Vázquez Tamez, el único general revolucionario originario de Piedras Negras Coahuila, en donde nació el 18 de febrero de 1890. En esta población se había establecido su familia proveniente de Lampazos, Nuevo León. De acuerdo a la narración de Ricardo L. Vázquez, hermano de Ildefonso, la infancia de este personaje transcurre entre los estudios primarios y sus inquietudes que canalizaba lo mismo organizando una compañía teatral que fiestas taurinas y actividades circenses en donde desempeñaba la doble misión de acróbata y payaso. En esa misma época, los hermanos Azcárraga Vidaurreta también organizaban corridas de toros en el patio de la Aduana de la que su padre era el administrador. Al concluir su educación primaria, Ildefonso Vázquez es enviado a instruirse al Seminario de Monterrey, en donde no continúo sus estudios “porque todo era hablar con los santos.” De ahí pasa a la Ciudad de México en donde ingresa a la Escuela Nacional Preparatoria mostrando interés por la historia. Posteriormente es enviado a Kansas City, Missouri para estudiar ingles, taquigrafía y contabilidad.

Este personaje sí bien tuvo una vida breve, 25 años, ello no le impidió destacarse en hechos de armas en los albores del movimiento revolucionario. Primero forma parte del Ejército maderista, en donde se da de alta como capitán segundo el 22 de enero de 1911. Más tarde ya como miembro del Ejercito constitucionalista bajo el mando de Venustiano Carranza, el 31 de marzo de 1913, es ascendido al grado de capitán primero. Su primer hecho de armas significativo se da en el combate contra las fuerzas huertistas en la población de Candela, Coahuila, por lo que fue llamado a partir de ahí como el Héroe de Candela.

La carrera militar de Vázquez fue meteórica y para el 4 de octubre de 1914 obtiene el grado de general Brigadier. Aunado a ello debemos de mencionar que es el único coahuilense que, aun cuando fue por un breve tiempo entre mayo y junio de 1915, ha ostentado el cargo de gobernador Interino del Estado de Nuevo León y Comandante Militar del mismo. Fue ahí en donde tuvo oportunidad de entrevistarse con el futuro adorador del nazismo, José Vasconcelos, quien en su libro “La Tormenta” no perdió la oportunidad de menospreciarlo. En dicho documento el oaxaqueño, indica que: “De Comandante de la Plaza de Monterrey estaba Poncho Vázquez. Era un muchacho de pueblo, bien plantado, alegre, noblote ignorante, y resultaba coronel por valor demostrado en una escaramuza de los comienzos de la lucha contra Huerta. El Héroe de Candela, solían llamarlo las hojas gobiernistas, etcétera”. Vaya con Vasconcelos, regatea meritos a quien se ganó sus grados militares en el campo de batalla, mientras que elevó a la categoría de héroe a Emiliano Zapata, un sujeto cuyos hechos de armas más significativos son haber sido el caballerango de cabecera del yerno de Porfirio Díaz, practicar el abigeato y la quema de sembradíos y por más que hemos hurgado no encontramos combate en el que haya obtenido victoria alguna que ameriten el grado de general que algunos le endilgan. En cuanto a que Vázquez era un muchachote de pueblo, nada hay que argüir, efectivamente Piedras Negras era un pueblo en donde por cierto el mismo Vasconcelos vivió su infancia y algo terrible debe de haberle sucedido, pues en cada ocasión que tenia, procedía a descalificar a los habitantes de la región norte del país, a quienes consideraba seres punto menos que salvajes. En lo concerniente a la incultura de Vázquez, sí bien no era un intelectual, no se puede decir que fuera un ignorante, con toda certeza Vasconcelos esperaba que se le rindiera y apareciera boquiabierto ante la “sabiduría” de quien dejó en la ruina a María Antonieta Rivas Mercado. Por lo que concierne a la batalla de Candela, esta fue una lucha entre el ejército federal y un grupo de mexicanos que de la noche a la mañana hubieron de pasar de hombres de campo a soldados, la victoria no puede considerarse hecho menor. En cuanto al grado revolucionario, cuando Vasconcelos conoce a Ildefonso Vázquez, este ya era general de brigada producto de sus acciones de guerra y no de graciosas concesiones por trabajo de escritorio.

Vasconcelos tenía un problema con los hombres que se habían jugado la vida en la lucha armada, para él todos ellos eran seres incultos y no merecían elogio alguno, dado que no alcanzaban la estatura intelectual que él creía tener. De esa forma el oaxaqueño ocultaba su cobardía. Antes de que por ahí vaya a salirnos algún defensor de este cuestionable personaje, le recomendamos que lea el Manifiesto que emitió cuando salió literalmente corriendo del país tras ser derrotado en las elecciones de 1929, es todo un “poema” al espanto. Pero retornemos a Ildefonso Vázquez.

Estando al frente del Gobierno de Nuevo León, y aun cuando las tropas villistas derrotadas se habían alejado de Monterrey, continuaban sin retirarse por completo del estado y permanecían en las cercanías de Villa García. Por ello, Ildefonso Vázquez entrega el gobierno de Nuevo León al licenciado Pablo A de la Garza, quien había sido designado por Carranza como gobernador definitivo. Vázquez sale a combatir a los villistas, logrando derrotar al enemigo después de varios días de combate en la llamada batalla de Icamole. Por ello, el 11 de junio de 1915, Venustiano Carranza lo eleva al grado de general de división. Sin embargo, en ese combate Vázquez resultó gravemente herido y el 15 de junio de 1915 muere en el Hospital González de Monterrey Nuevo León, en donde el Dr. Lázaro Benavides da fe de ello.

Éste es un apretado recuerdo de Ildefonso Valentín Vázquez Tamez, el único general revolucionario nacido en Piedras Negras, Coahuila, quien para sus paisanos es simplemente el nombre de una calle ubicada al norte de la ciudad.
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