Unos más y otros menos, pero la totalidad de los 38 tesoreros municipales de Coahuila están endeudados y con la esperanza y rogando a Jesús, Nuestro Señor, que el Congreso del Estado les autorice endeudarse con la banca privada.

Es la primera ocasión en decenas de años, que los ayuntamientos de los municipios de la entidad en general se encuentren en esta situación que no sólo es lamentable, sino que demuestra la incapacidad y falta de ingenio e inteligencia de éstos para tener mayores ingresos propios, confiándose y estar sujetos a las participaciones federales y los apoyos que les brinda el Gobierno del Estado en turno.

Muchas, por no decir que la totalidad de las tesorerías municipales tienen miles y hasta millones de pesos “guardados” o “muertos” en rezagos no cobrados por falta de iniciativa en conceptos, entre otros, multas por violaciones al reglamento de vialidad o de tránsito, así como en impuestos prediales urbanos y rústicos, cobro de permisos en refrendo o revalidación para la venta de vinos, licores y cerveza, limpieza de terrenos baldíos, así como concesiones para publicidad en puentes y en la vía pública, ineficiencia en la operación y recaudación de los parquímetros, falta de cobro para quienes disfrutan de estacionamientos exclusivos en las calles de la ciudad, etcétera.

Desde hace años se ha venido hablando de que los municipios deben crear impuestos o derechos por la recolección domiciliaria de basura, por alumbrado público, bacheo o repavimentación, así otros renglones en los que los alcaldes no quieren correr riesgos por el costo político, contando con esos impuestos no más de dos a tres municipios de los 38 de Coahuila.

Al cuarto para las 12, es decir, a unos cuantos meses de cerrar y terminar su administración, hay tesoreros que hablan de aplicar algunos de los impuestos de los renglones mencionados, lo que lógico por la crisis que se vive, de inmediato surge el clamor generalizado de rechazo por parte de la ciudadanía.

No se puede olvidar en estos momentos en que están secas las arcas públicas municipales y además endeudadas, de que hay alcaldes de municipios que salieron muy gastadores en viajes a la Ciudad de México dizque para buscar ingresos extraordinarios, resultados que jamás rinden o al menos no lo hacen público, pues sus visitas no sólo a la capital de la República, sino a Saltillo, han sido para vacacionar, turistear o de relax, pero con cargo a los impuestos de la ciudadanía.

Tampoco puede taparse el progreso y mejoría en el “bienestar familiar y personal” de no pocos ediles a quienes no se les conocía, porque no tenían esa vida de dispendio que han llevado durante su paso por la Presidencia Municipal.

Los ediles desde el primer y segundo año de los cuatro que cumplirán, fueron exhortados e invitados en eventos públicos por el gobernador Humberto Moreira Valdés, a que fuesen más creativos e ingeniosos para hacerse de más recursos propios, llamado que hasta el momento no ha tenido eco y que no habrá estando tan cerca la terminación de su administración.

Aquellos municipios a los que los legisladores locales les autoricen endeudarse con la banca privada, deben estar conscientes de que ellos saldrán de su dilema, pero el problema más grave se lo dejarán a quien y quienes entrarán al relevo a partir del primero de enero de 2010, que a final de cuentas serán quienes paguen las deudas de los que no supieron o pudieron equilibrar los egresos con los ingresos.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb