¿Qué significa esto, “arreglar tu propio mundo”? Buscar tu propia felicidad. Has sido generoso con los demás al punto que te has abandonado... has entendido el servicio a los demás como la negación de tu persona, pero hay un problema: no puedes dar lo que no tienes.
Si en tu corazón sólo hay rencores y tristeza, ¿cómo puedes brindar amor? Para dar amor tienes que darte amor, a la persona en el espejo, para alegrar realmente a los demás tienes que ser alegría, no lo puedes fingir. Sólo darás y transmitirás a los demás quien realmente eres, porque somos transparentes, para el corazón no hay máscaras.
Cuidarte primero, antes que los demás, no es egoísmo, es darte cuenta que contagias a los demás precisamente de aquello que eres, por eso, el cuidar tu “vibra”, tu estado anímico, tu salud espiritual no es egoísmo, es un acto de amor hacia los demás, es una gran responsabilidad.
Mi consejo más importante es que te cuides plenamente, que te demuestres el mismo cariño que le tendrías a la persona más amada. En el fondo piensas que no eres digno de afecto, piensas que no te mereces este cariño, ¿sabes? estas creencias son telarañas, son engaños mentales, no los creas...
Rodéate de todos y de todo lo que te hace feliz. Si anhelas un viaje, hazlo. Ve a un lugar donde te sientas seguro, feliz, tranquilo. Consiéntete todo lo que puedas. Date pequeños o grandes lujos, lo que esté dentro de tus posibilidades, pero que nunca el dinero sea una limitante, la creatividad es lo más importante. Reúnete con tus amigos y seres más queridos. Déjate consentir, déjate querer.
Lo que necesitas en el fondo es recordar lo que ya eres: un ser de amor. Lo único que has deseado es amar y ser amado, querer y ser querida. Olvídate de los conceptos negativos de tu persona, eres una persona excelente, llena de intenciones nobles. Lo único que quieres es paz, estar bien, sentirte bien. Te lo vuelvo a decir: ¡eres una excelente persona! Ahora enfoca tu amor hacia adentro, hacia ti.
Todo lo que ha sucedido es por alguna razón que en algún momento tú misma verás con claridad.
Mientras tanto comienza a sanar desde adentro. Encárgate de estar bien, sentirte bien; comienza ahora a cuidarte.
Rodéate de todo lo que te gusta, come las comidas que disfrutas, haz lo que realmente quieres hacer. En fin, tu misión ahora es nutrirte espiritualmente, fortalecerte y recordar lo que ya sabes: que eres una persona que está aquí para ser feliz, que puedes perdonar, que eres perdonada y que eres libre para cumplir tu propósito.
Reconoce la voz de Dios, ahora mismo en tu tristeza o en tu alegría, en tu miedo o en tu esperanza, que te dice claramente: “has venido a ser feliz”.
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