Lea los nombres que se barajan tanto en el PRI como en el PAN para las candidaturas al senado, a diputaciones federales y locales.
Desfilan por delante los que ya estaban en otras posiciones de elección. Los regidores buscan promoción a diputados locales, éstos ponen la mira en la Cámara de Diputados. Al senado aspiran los que ahora son alcaldes o
legisladores.
Ninguno de los dos partidos mira en torno a la sociedad. No contemplan postular ciudadanos de verdad, de los que no conocen nómina ni contratos oficiales.
Los méritos para ser candidato del PRI son la cercanía con el gobernador,los amarres con Peña Nieto, los membretes de origen.
En el PAN sólo hay dos criterios: Se llega porque así lo determina la llamada nueva cúpula, la del grupo San Nicolás, la de la alevosa trinidad Larrazabal, Salgado, Gracia.
O se arañan las posiciones para los panistas de la vieja cúpula, tan cerrada y excluyente como la nueva. Sólo con más canas y abolengo.
Los demás somos público. Masa para cortejar con imágenes y promesas. Pero el poder se queda en unas cuantas manos, las de siempre.
Clama el ciudadano por un Chapulín Colorado: Que lo defienda, que le abra las puertas de la política y el servicio público, sin necesidad de besamanos ni militancia en pandillas de poder.
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