No están definidas aún las preferencias electorales de los empresarios de Nuevo León, salvo las de unos cuantos con sarampión lopezobradorista.

Pero en las visitas del candidato presidencial priísta han resaltado sus encuentros con la cúpula empresarial en residencias de sus líderes.

Hay quienes afirman que ya se llegó a un acuerdo de colaboración con sus contraprestaciones claras y definidas.

El eje central del pliego petitorio empresarial y del consentimiento de Peña Nieto tendría que ver con el futuro más o menos inmediato del gobernador Rodrigo
Medina.

El compromiso sería invitarlo a una prominente función federal en caso de que el PRI reconquiste Los Pinos,

Y concluir el mandato local con un gobernador sustituto, que podría ser uno de los dos senadores; Jorge Mendoza o Eloy Cantú Segovia.

Pero el compromiso político sería apoyar la operación electoral de Medina, en beneficio de Peña Nieto y de los principales candidatos priístas en los comicios de
julio.

Con un segundo objetivo empresarial: Neutralizar el cacicazgo político del grupo de Fernando Larrazábal.

Han dejado en claro ambas partes que Medina ha cumplido con el compromiso de fortalecer la resistencia institucional ante los embates del crimen organizado.
Pero aún hay que hacer más y mejor.

Todo un edificio especulativo sin el sustento de un solo documento. Y sujeto a las eventualidades de lo que suceda el 1 de julio y luego el 1 de diciembre.

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