“Tenemos que agradecer a Dios, que como en el antiguo Israel, el Mesías que sigue actuando en el presente histórico, continúa impulsando a los pequeños. Es decir, a aquellas personas que en este momento no cuentan en México, para que empiecen a moverse, conscientes de su dignidad personal y ciudadana, a exigir a los responsables de nuestra seguridad y de la integridad de nuestra vida, que se ponga un alto a tanta injusticia y atropello. Es la luz de la Navidad la que se proyecta en México y Coahuila, por el movimiento de los pequeños, hacia la construcción de un país y un Estado donde puedan habitar el amor, la justicia y la paz. Que las instituciones del país, penetradas por la corrupción, sean reconstruidas y se haga limpieza, removiendo de sus puestos y juzgando, a las personas inmorales.
“Que las instancias públicas y privadas, ‘ocupadas’ por las mafias criminales para que les dejen actuar con plena impunidad y les laven el dinero, sean depuradas de toda esta infiltración, y se garanticen en la articulación del país, las estructuras que nos reubiquen en la práctica de la justicia y en restablecimiento del derecho.
“Vemos con una grande esperanza el movimiento que surge desde las víctimas de tanta barbarie, que por diferentes caminos se organizan para encarar y cambiar este sistema injusto que se ha apoderado del país, y que multiplica las iniquidades e inequidades de manera sistemática. Los resortes de este movimiento que nace desde la sociedad y que tiene diferentes rostros, con un denominador común que son las víctimas –sobrevivientes y en resistencia–, son la lucha por el reconocimiento de la dignidad humana y sus derechos más fundamentales: el derecho de acceso a la justicia y a la verdad, el respeto a la dignidad de la vida humana y a su integridad; el derecho a la paz, y el derecho a que exista un profundo respeto a los principios éticos, en todas las instituciones públicas y privadas que están al servicio de la comunidad social, entre otros.
“Este movimiento hacia la construcción de un País y un Estado de Coahuila más justo y solidario camina en distintas vertientes, cito algunos ejemplos de redes de activistas, defensores, pero sobre todo familiares de víctimas: ‘Nuestras Hijas de Regreso a Casa’ (mamás de las víctimas de los feminicidios en Cd. Juárez); ‘Fuerzas Unidas por nuestros Desaparecidos en Coahuila’ (FUUNDEC) y ‘Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México’ (FUNDEM) (familiares de personas víctimas de desaparición forzada); Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (familiares de las víctimas de la violencia generalizada por todo el país). En Coahuila existe un fermento de indignación y ‘no sometimiento’ a los abusos de las políticas públicas del estado. Con este motivo han surgido organizaciones que luchan por un sistema político con sentido ético y con transparencia”.
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