El obispo de Saltillo, Raúl Vera, entra en la clasificación de “El Manifestante” que “Time” declaró personaje de 2011. Justo hoy vale la pena reflexionar sobre una de las partes de su mensaje navideño en el que empieza por advertir: “En medio del dolor y del futuro incierto, la luz de la organización social de los pequeños es la esperanza y Buena Nueva de esta Navidad”. En su epístola, Vera va directo a la conciencia:

“Tenemos que agradecer a Dios, que como en el antiguo Israel, el Mesías que sigue actuando en el presente histórico, continúa impulsando a los pequeños. Es decir, a aquellas personas que en este momento no cuentan en México, para que empiecen a moverse, conscientes de su dignidad personal y ciudadana, a exigir a los responsables de nuestra seguridad y de la integridad de nuestra vida, que se ponga un alto a tanta injusticia y atropello. Es la luz de la Navidad la que se proyecta en México y Coahuila, por el movimiento de los pequeños, hacia la construcción de un país y un Estado donde puedan habitar el amor, la justicia y la paz. Que las instituciones del país, penetradas por la corrupción, sean reconstruidas y se haga limpieza, removiendo de sus puestos y juzgando, a las personas inmorales.

“Que las instancias públicas y privadas, ‘ocupadas’ por las mafias criminales para que les dejen actuar con plena impunidad y les laven el dinero, sean depuradas de toda esta infiltración, y se garanticen en la articulación del país, las estructuras que nos reubiquen en la práctica de la justicia y en restablecimiento del derecho.

“Vemos con una grande esperanza el movimiento que surge desde las víctimas de tanta barbarie, que por diferentes caminos se organizan para encarar y cambiar este sistema injusto que se ha apoderado del país, y que multiplica las iniquidades e inequidades de manera sistemática. Los resortes de este movimiento que nace desde la sociedad y que tiene diferentes rostros, con un denominador común que son las víctimas –sobrevivientes y en resistencia–, son la lucha por el reconocimiento de la dignidad humana y sus derechos más fundamentales: el derecho de acceso a la justicia y a la verdad, el respeto a la dignidad de la vida humana y a su integridad; el derecho a la paz, y el derecho a que exista un profundo respeto a los principios éticos, en todas las instituciones públicas y privadas que están al servicio de la comunidad social, entre otros.

“Este movimiento hacia la construcción de un País y un Estado de Coahuila más justo y solidario camina en distintas vertientes, cito algunos ejemplos de redes de activistas, defensores, pero sobre todo familiares de víctimas: ‘Nuestras Hijas de Regreso a Casa’ (mamás de las víctimas de los feminicidios en Cd. Juárez); ‘Fuerzas Unidas por nuestros Desaparecidos en Coahuila’ (FUUNDEC) y ‘Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México’ (FUNDEM) (familiares de personas víctimas de desaparición forzada); Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (familiares de las víctimas de la violencia generalizada por todo el país). En Coahuila existe un fermento de indignación y ‘no sometimiento’ a los abusos de las políticas públicas del estado. Con este motivo han surgido organizaciones que luchan por un sistema político con sentido ético y con transparencia”.

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