Este 5 de febrero nuestra actual constitución política cumple 94 años de vida.

Sus antecedentes son: la española de Cádiz de 1812, en los Sentimientos de la Nación, de José María Morelos y en el decreto constitucional para la libertad de la América mexicana, o constitución de Apatzingán, de 1814, el acta constitutiva de la federación y la constitución de 1824, las siete leyes constitucionales de 1835-1836, las bases orgánicas de la república mexicana de 1843, el acta constitutiva y de reformas de 1847 y la constitución de 1857.

En 1916 Carranza convocó al congreso para presentar un proyecto de reformas a la constitución de 1857. La nueva constitución fue promulgada el 5 de febrero de 1917 en el teatro de la república de Querétaro.

En ella se establecieron los ideales revolucionarios del pueblo mexicano con un marcado contenido social y se plasmó un gobierno para todos los mexicanos sin distinción de raza, credo, condición social o política.

Estableció las garantías individuales y reconoció los derechos de huelga y el de organización de los trabajadores, el derecho a la educación; la libertad de culto, la enseñanza laica y gratuita, la jornada de trabajo máxima de 8 horas y la libertad de expresión y la asociación de los trabajadores. Estableció una forma de gobierno republicana, representativa, demócrata y federal. Se refrendó la división de poderes en ejecutivo, judicial y legislativo, éste último en 2 cámaras: Una de diputados y otra de senadores.

Decretó la no reelección y ratificó el sistema de elecciones directas, suprimió la vicepresidencia y otorgó una mayor autonomía al poder judicial y mayor soberanía a los estados. Creó el municipio libre y estableció un ordenamiento agrario relativo a la propiedad de la tierra. Desde entonces, ha experimentado múltiples modificaciones para responder al entorno político, social y económico de nuestro país.

En 1953 se otorgó derecho de voto a las mujeres, en 1969 se concedió la ciudadanía a los mexicanos mayores de 18 años, así como sucesivas reformas electorales.

La constitución política ya tiene 94 años y como cualquier persona de esa experiencia, ya se le considera de la tercera edad y aunque se le han hecho cirugías plásticas para que se mantenga más o menos al día, ya merece algo más allá de una simple manita de gato.

El error mÁs grande de nuestra ciudadanía en los tiempos actuales, es el terror y flojera para leer, si no se lee, no se sabe y se convierte en un ignorante, pero si no se lee, mucho menos el ciudadano común pondrá los ojos en el contenido de nuestra constitución, de esta manera, los pocos que la conocen, se aprovechan fácilmente de la gran mayoría que es ignorante de su contenido.

Para poder ejercer nuestros derechos, lo primero que se debe de hacer es conocerlos y están contenidos en la constitución política del país, solo falta que la ciudadanía los tenga a la mano y los lea, así, será muy difícil que la minoría que los conoce al revés y al derecho, se aproveche de la otra parte de la población.



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