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Vicente Bello
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15 Noviembre 2016 04:00:00
La creciente urbanización del país y su relación con el avance de la diabetes
La Organización Mundial de la Salud instituyó a partir de 1991 los días 14 de noviembre de cada año como el Día Mundial de la Diabetes. El propósito no fue otro que crear conciencia en todo el planeta sobre la gravedad de la Diabetes, que cada año manda al panteón -según la misma OMS- a poco más de 5 millones de personas, y en sala de espera están haciendo fila otros 400 millones de seres humanos que la padecen. 

México, desde reiteradas fuentes relacionadas con la salud pública, ya quedó registrado planetariamente como el país que más diabéticos tiene. Y es un dato que empata con otro: México también es el país número uno en consumo de refrescos. Y también se sabe desde hace mucho que el refresco que más consumen los mexicanos es la coca cola, envilecida a más no poder con sus frases rebuscadas de mercadotecnia como aquella en que dice ser “la chispa de la vida”, cuando ha dado muestras fehacientes de que en realidad es algo así como la chispa de la muerte.

Pues ayer, 14 de noviembre, la Cámara de Diputados a través de su Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (Cesop) publicó un análisis en torno del sobrepeso y los efectos funestos que este tiene en la salud de la población en México.

Siete de cada 10 adultos mexicanos tienen sobrepeso, ha planteado el Cesop, como también ha advertido que hay casi 14 mil casos de diabetes infantil en el país, lo que, por supuesto, “constituye un serio problema de salud pública”.

Este trabajo de investigación sobre el sobrepeso en México, el Cesop lo ha publicado ayer, precisamente, por ser el Día Mundial de la Diabetes.

El Centro de Estudios comienza con este dato: “14 por ciento de niños preescolares tiene desnutrición crónica, lo que para ese año (se refiere al año 2012) era de 1.5 millones”.

Y añadió: “Hay un rezago grave en la desnutrición materna infantil, principalmente en el medio rural, en contraparte hay una epidemia de obesidad y sobrepeso, lo que se asocia a enfermedades como la diabetes y cardiopatías en general, afectando principalmente a la población de ingresos restringidos que afecta al 70 por ciento de la población adulta del país”.

El Cesop ha citado un estudio de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), en julio de 2015, “la carne, cereales, leche y sus derivados, y legumbres representó el 64 por ciento del gasto en alimentación, distribuidos en 33 por ciento carne, 28 cereales, 16 verdura, legumbres y semillas, 14 bebidas alcohólicas y no alcohólicas, 6 huevo y frutas y 3 por ciento  pescados y mariscos. Y se acentúa el hecho de que se destinan más recursos a la compra de bebidas, que a huevo, frutas, pescados y mariscos”.

Y subrayaba el Cesop: “La investigación muestra que el patrón de consumo de bebidas por mes en México es de 44 por ciento de refrescos, 36 leche y solo 20 de agua”.

Ha insistido en que, respecto de “las tendencias en los patrones de consumo de alimentos, la dieta actual de los mexicanos se compone de productos industrializados mayoritariamente, y un bajo consumo de frutas y verduras”.

Advierte el Centro de Estudios de San Lázaro que “en los medios urbanos del país se identifica el consumo de alimentos con altos niveles calóricos y un bajo consumo de leguminosas (especialmente frijoles)”.

En contrapartida, “la población en general presenta un alto consumo de refrescos y bebidas azucaradas, por lo que México ocupa los primeros lugares de consumo de éstos últimos productos a nivel mundial”.

El estudio de marras pone más alertas en el camino de los mexicanos: “El Inegi informó que en el periodo de 2003 a 2013, el consumo de alimentos considerados naturales fue de 12.9 por ciento, en tanto que el 87.1 por ciento corresponde a comestibles procesados”.

Los datos anteriores, dice el Centro, han derivado en que prevalezca “un problema de mal nutrición en México, pues se carece de una orientación alimentaria, y no se destinan recursos a la producción de frutas, verduras, cereales y legumbres acorde a cada región del país. Pero además, se ha identificado que no se combate realmente el consumo de alimentos chatarra que son promocionados en los medios masivos de difusión”.

Según el Cesop, México ostenta el primer lugar mundial en obesidad y sobrepeso infantil, y el segundo en la población adulta. Y sostiene que entre las causas principales está “la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares pero pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes, y un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización”.

En su estudio sobre el sobrepeso en México, el Cesop pone un énfasis en el consumo de los refrescos, como causa central del sobrepeso.  

Y apostilla: “Respecto de la frecuencia de consumo de refrescos y bebidas azucaradas, 33 por ciento de los entrevistados señala que sólo los consumen los fines de semana, 31 dice no consumirlas, 14 las consume diario, 12 cada tercer día, y 9 por ciento únicamente entre semana”.

Y con relación al consumo de alimentos chatarra, advierte el Cesop. “56 por ciento de la ciudadanía asegura no consumirlos, 27 por ciento solo los fines de semana, 6 por ciento  cada tercer día, 7 por ciento exclusivamente entre semana y 2 por ciento diario”.

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