TEMBLÓ levemente el pulso…
YA TRAÍA “el mate”… ya tenía todo listo para pegarle al cayuco de mi hermano Adlay…
IBA A TIRAR y a ganarme cuatro canicas que traía él como carga, entonces se paró en un pie, abrió las manos y comenzó a saltar, mientras cantaba…
“LA CRUZ DEL SAPO… la cruz del sapo… la cruz del sapo… si me matas te capo”.
DEJÉ CAER MI CAYUCO… me puse de pie y levanté los brazos indignado…
“¡AMÁAAAAA¡… ¡AMÁAAAAAA!… ¡Adlay está haciendo otra vez brujería¡”
AGARRÓ SUS CANICAS, que traía de carga, puso pies en polvorosa y nunca supimos si le iba a ganar aquella partida del pocito.
OCURRE QUE MI hermano se había convertido en el ayudante de don Fermín, el brujo de nuestra calle que recibía a diario un montón de gente a las que hacía sahumerios, barridos, enyerbados y pócimas.
LE TENÍAMOS miedo a don Fermín, pa' qué más que la verdad…
Y ADLAY SALIÓ con la novedad de que ya sabía hacer dos que tres brujerías y en cualquier rato aprendería a convertirnos en sapo si lo hacíamos enojar.
POR ESO NOS juntamos todos en comisión de los descamisados y fuimos con mi má linda para exponer la queja.
“EJTE MOJINO quiere hacernos brujería, doñita”, le dijo Chibirico, encogiendo los hombros y con una mueca de circunstancia.
MI MADRE NOS dijo que no le creyéramos…
“¿Y SI NOS HACE SAPOS… y me matan a pedradas estos jijuepucha?”, respondió Chibirico.
ASÍ QUE MI MADRE decidió que no se permitirían más brujerías de mi hermano Adlay, y todos convenimos en acusarlo cuando comenzara con alguna.
ASÍ QUE ESA VEZ de las canicas, que escapó tras una nube de polvo, mi madre se asomó…
-¿Y TU HERMANO?
“PELÓ GALLO, mamita”.
SE METIÓ a la casa otra vez meneando la cabeza…
POR LA NOCHE, a la hora del cafecito con pan, estaba sentado Adlay, atragantándose con una conchuda, risa y risa…
ENTONCES MI MAMÁ llegó muy tranquila, le retiró su pocillo de café y su conchuda mordida…
“¡EY, AMÁ¡”
LE SIRVIÓ un plato de espinacas y nopal…
-ÁNDELE, MI BRUJITO… convierta eso en pollo pa' que cene rico.
OBVIA DECIR que esa noche perdimos al que hubiera sido, un heredero de las glorias de don Fermín, el hechicero.
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