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Juan Latapí
Juan Latapí
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15 Noviembre 2015 04:10:00
La cultura del miedo
CUANDO FELIPE CALDERÓN DECIDIÓ DARLE una patada al avispero declarándole la guerra al crimen organizado, y al no tan organizado, la violencia y la inseguridad se dispararon más allá de la imaginación. A partir de entonces el miedo también se disparó.

EL MIEDO SIEMPRE HA ESTADO presente de diferentes maneras en la historia de la humanidad. Desde el temor ante un eclipse hasta el de una guerra nuclear.

A FINAL DE CUENTAS TENER miedo forma parte de nuestra naturaleza, es una emoción que responde frente a una amenaza y puede ayudarnos a reaccionar frente algún peligro, sin embargo, cuando suele ser utilizado como un arma de sometimiento, opacando la razón, nos convierte en presas fáciles, manipulables que contagiamos el temor entre nuestros semejantes.

EL TEMOR INFUNDADO QUE PADECEMOS se manifiesta de tantas maneras que hasta parece increíble. Desde el miedo al infierno hasta el terrorismo del Estado Islámico, donde decapitan, fusilan, ahogan o queman sus oponentes. Con esta campaña de terror bien planificada han ocasionado que miles de personas huyan aterradas de sus países.

OTRO CLARO EJEMPLO FUE LA manipulación del miedo de los norteamericanos frente al terrorismo a raíz de los atentados del 11 de septiembre. La guerra contra Irak se pretextó bajo la falacia de las armas de destrucción masiva que supuestamente poseía Saddam Husein. Guerra a todas luces injusta que disparó los precios internacionales del petróleo y que coincidentemente benefició las industrias petroleras de los Bush y sus allegados.

EN NUESTRO PAÍS, ADEMÁS DEL miedo a la narcoviolencia, el miedo a perder el empleo, el miedo a perder el estatus y hasta del chupacabras, tienen en común la sospecha de la mano negra de algún gobernante que mece la cuna.

UNA DE LAS HABILIDADES DE un líder –ya sea político o empresario- es saber manipular y explotar los miedos individuales de sus colaboradores más cercanos a través de la inseguridad personal, dotándolos primero de privilegios y beneficios personales para luego someterlos con la amenaza de retirarles tales prebendas. Ante el temor de perder los privilegios se vuelven fácilmente manipulables. Este sometimiento se expande en cadena por toda la sociedad.

EN EL TRABAJO, UN EMPLEADO ante el miedo de perder la chamba renuncia a sus derechos y a la solidaridad con sus compañeros de trabajo bajo la cultura del no decir, no preguntar y no saber. A final de cuentas el silencio refuerza el miedo en el trabajo. Miedo fomentado por los jefes.

CON EL ACCESO A DISTINTOS medios masivos se nos ha inculcado el temor al qué dirán, y a ser exhibidos. Miedos absurdos como el de extraviar el celular o quedarse sin conexión a Internet, entre otros, sin darnos cuenta que son temores innecesarios.

ESTA CULTURA DEL MIEDO ES parte de nuestra forma de ser y a diario se nos infunde de diferentes maneras. Tenemos miedo a envejecer, a las arrugas, a las canas, a la gordura y a no ser aceptados. Tenemos miedo de no estar a la moda, de no poder viajar a algún centros turístico, recibir “likes” en el Facebook; es más, tenemos miedo hasta de ser nosotros mismos.

EL CRECIMIENTO DE LA VIOLENCIA facilitó que nos volviésemos presas fácilmente manipulables sin percatarnos en que poco a poco hemos cedido nuestra libertad a causa del miedo.

HASTA HACE 15 AÑOS ERA inimaginable el proceso de militarización que se ha expandido a pasos agigantados en México bajo el pretexto de combatir la inseguridad, sin darnos cuenta que al enfrentar el crimen militar y no socialmente se va dejando una estela de violaciones de los derechos humanos.

AHORA LA CULTURA DEL MIEDO ha dado paso a la economía del miedo. Por ejemplo, en 1989 había en México 210 empresas de seguridad privada; en 2014 se tenían registradas 3,834. Según un estudio de la Doctora Claudia Zamarrón, del CIESAS, se estima que hay 450 mil guardias privados registrados y 600 mil ilegales y mal preparados.

ESTO REPRESENTA UN GRAN NEGOCIO para los guardaespaldas –escoltas les dicen ahora- que a base de infundir miedo a sus patrones cobran considerables sumas además de adquirir costosos equipos para su protección. En Monclova es común ver este tipo de guardias privados, vestidos de civil –muchos de ellos extranjeros y déspotas- equipados con cualquier cantidad de sofisticados aparatos de comunicación y video vigilancia.

SENTIR MIEDO ES NATURAL, FORMA parte del instinto, sin embargo, no aprender a controlarlo nos hace manipulables y presas fáciles del pánico. Aldous Huxley decía que el miedo ahuyenta el amor, la inteligencia y la bondad. Al final, el miedo llega a expulsar del hombre la misma humanidad. Lo único que deberíamos temer es a tener miedo.

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