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Vicente Bello
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24 Septiembre 2016 04:00:00
La defensa a ultranza de Meade de una economía a dos manos
En la comparecencia de José Antonio Meade ante el Pleno de la Cámara de Diputados, el jueves, un debate inusual cimbró a la Cámara de Diputados, a pesar de esa voz de susurro que sostenía José Antonio Meade. Si algo le agradecían los diputados era que respondía. Acaso por eso se extendió la comparecencia.

Norma Rocío Nahle García, de Morena, dijo: “La realidad nos alcanzó más pronto de lo que esperábamos, el fracaso de la política económica aplicada y la implementación de las reformas estructurales nos tienen en una severa crisis”.

Y apostillaba: “Los excesos de la llamada super secretaría hoy nos indican que a pesar de que se recaudó más impuestos a los contribuyentes, la deuda casi se duplicó hasta llegar a 9 billones de pesos, deuda que incluso no aprobó esta soberanía, pero la arrogancia y prepotencia de los funcionarios públicos fue tal que no midieron las consecuencias, donde de acuerdo a las calificadoras internacionales, las finanzas nacionales pasan a ser de estables a negativas”.

Era la antítesis de la tesis neoliberal que sostiene, a ultranza, el régimen desde que es régimen en 1982 –integrado por los gobiernos de De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña-. Nahle insistió: “La técnica que ustedes utilizan no les ha permitido ver la posibilidad de renegociar la deuda; el pago de intereses nos asfixia y una gran cantidad de recursos que deberían de ser para impulsar el desarrollo y ofrecer bienestar social lo destinan a pago de deuda”.

Estaba la diputada de Coatzacoalcos poniendo el dedo en una de las llagas más graves y dolorosas de la República: la deuda pública.

Y remachaba al enmudecido Meade: “Para este gobierno el déficit ya es una práctica común. Mientras hay un pueblo desempleado y carente de oportunidades, el primer año de gestión de Enrique Peña Nieto se registró un déficit de 57 mil 500 millones de pesos. En el 2014 fue de 256 mil millones. En el 2015 de 235 mil y en el 2016 se espera de 114 mil millones de pesos. Estamos hablando de 662 mil millones de pesos”.

Cuando Nahle dijo la suma de lo que el gobierno de Peña ha pedido prestado a bancos extranjeros desde que llegó, entonces el Pleno inevitablemente evocó la imagen repudiada de Luis Videgaray Caso.

Y añadía la Nahle: “Esto indica que no hubo una práctica de equilibrar los gastos y compensar los ingresos, una regla básica para cualquier economista; (pero además) los ingresos petroleros se han derrumbado y no solo por los precios internacionales sino porque la producción petrolera viene a la baja y esto es producto esencialmente por la reforma energética. Han retirado pozos productivos a Pemex con la encomienda de entregarlos a privados y en ese proceso han dejado hasta hoy más de 60 mil desempleados altamente capacitados”.

Y todavía preguntó a Meade: “¿Qué nos hace pensar que usted va a recomponer esta terrible situación? ¿Cómo podemos tener la certeza que usted va a aplicar otra técnica económica? Simple y sencillamente no la tenemos. No estoy de acuerdo en el recorte de inversión a Pemex ni a la Comisión Federal, son las empresas pilares que por años han sostenido a nuestra economía y en forma indiscriminada les retiran inversión, cancelan proyectos y las exponen en el escaparate al mejor postor”.

Cuando Nahle afirmó que Videgaray había violado la Constitución al contratar “deuda a espaldas del Congreso”, José Antonio Meade, que defendía a Videgaray a ultranza, respondió que la deuda en realidad la habían autorizado diputados y senadores.

Y realmente así fue. Pero quien la autorizó fue la mayoría conformada por los diputados y senadores del PRI, PVEM y Panal. O sea… ellos mismos.

José Antonio Meade así comenzaba a debatir: “Cuando evalúa uno el paquete económico ciertamente en el proceso de construcción vale la pena tomar muchos elementos. No se agota la capacidad de estímulo de la economía en los instrumentos presupuestales”.

Su primer apostille: “Las reformas nos han venido abriendo avenidas, las asociaciones público privadas, la fibra C, el programa 100 para estimular la inversión en infraestructura educativa, y otro pilar de estímulo que tiene a mano este Paquete Económico, es justamente el papel de la banca de desarrollo, un papel de la banca de desarrollo fortalecido, un papel que se vio beneficiado dentro de la reforma financiera, que le dio un mandato y un papel a jugar de mucha mayor actividad”.

Meade insistía: “Solamente para poner en perspectiva la capacidad de este instrumento para apoyar y acompañar el crecimiento, basta considerar que el saldo de crédito tanto directo como impulsado de la banca de desarrollo, creció casi 55 por ciento en términos reales, respecto del saldo que tenía acumulado al cierre del 2002; se planteaba como un anhelo al principio de la administración, que ese saldo de cartera llegara al billón de pesos”.

Y volvía a apostillar: “A agosto del 2016 el saldo de cartera de la banca de desarrollo superaba el billón 457 mil millones de pesos. Esto quiere decir que está presente Nafin apoyando a la industria y a sectores estratégicos, que está pendiente la Hipotecaria a través del apoyo y del impuso que se le da a la vivienda, que la Financiera Nacional de Desarrollo está pendiente y cercana a los pequeños productores del campo; que Bansefi cumple con el papel social que se le da de apoyar a las cajas, y hoy de manera destacada, a las mujeres de Prospera”.

Muchos otros oradores. Pero el sustantivo y el verbo estuvieron con los más críticos.

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