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Vicente Bello
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09 Diciembre 2016 04:00:00
La disputa por el agua entre Jalisco y Guanajuato
En los territorios de la Cámara de Diputados, ayer, el debate esbozó los trazos de lo que puede ser en el futuro una guerra por el agua, aquí mismo, en el país, entre Jalisco y Guanajuato, cuando un diputado federal guanajuatense invocó la construcción parada de la presa el Zapotillo por solicitud ante la Corte de los tres pueblos jaliscienses que quedarían bajos sus aguas. Aguas que estarían beneficiando a León, Guanajuato.

En un punto de acuerdo, que al final aprobó el Pleno, el diputado federal panista Ricardo Sheffield Padilla propuso exhortar a la Comisión Nacional del Agua a informar en qué va el proyecto de la presa El Zapotillo, y a que vigile el plan de rescate financiero de la empresa Abengoa, a la que se le concesionó dicho proyecto”.

Quienes se opusieron al exhorto, diputados de Movimiento Ciudadano y de Morena, y un priísta, aseguraron que lo que planteó Sheffield es un engaño, una trampa, porque detrás de su solicitud de información está la pretensión de que la Cámara presione políticamente hacia la continuación de la construcción de la presa, frenada por un amparo que los pobladores afectados ganaron desde 2014.

Pero también, argumentaron los opositores, lleva el punto de acuerdo la pretensión de rescatar financieramente –con dinero público- a la empresa española que ganó la licitación de la construcción. Empresa parada por falta de liquidez y por el amparo interpuesto por la gente de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, los tres pueblos de Los Altos de Jalisco que quedarían bajo las aguas de la presa de marras.

De entrada, Ricardo Sheffield Padilla -diputado del PAN, ex presidente municipal de León-, argumentó: “Tres millones de mexicanos dependen del agua del subsuelo de un acuífero que se abate más de dos metros por año y que actualmente estamos sacando agua a más de 400 metros de profundidad”.

Llamó la atención que ninguno de los diputados federales del PRI de Jalisco intervinieron en el debate, y sólo una legisladora del PAN en  favor, la de Tlaquepaque, Mayra Enriquez Vanderkam. Y una en contra, Candelaria Ochoa, de Movimiento Ciudadano.

Ricardo Sheffield Padilla se refería a la población de la ciudad de León y zona metropolitana. Insistió: “En este ritmo que llevamos en menos de 10 años empezaremos a remover las aguas fósiles del acuífero y el removerlo vamos a contaminar con arsénico todos los pozos de la zona”.

A decir de Sheffield, “una vez contaminados con arsénico lo único que tendremos como opción tres millones de mexicanos es buscar otro lugar dónde vivir, porque una vez contaminados los mantos acuíferos se lleva millones de años que se asienten los metales pesados con los que se han contaminado”.

El Zapotillo, cuya construcción está en territorio jalisciense, fue descrito por Sheffield como “el guión de una película apocalíptica”.

Y explicó: “Pudiéramos estar viviendo en 10 años la situación más delicada y compleja de esa famosa guerra de agua potable en una zona tan popular como es esta zona metropolitana (de León, Guanajuato)”.

Dijo que en 1995, el entonces presidente Ernesto Zedillo decretó “que fuera para uso público urbano el agua del Río Verde, dejándole dos tercios a Jalisco y uno a Guanajuato”.

Repartición de un río, dijo, “que nace en Zacatecas, que se alimenta de todo el estado de Aguascalientes, que pasa por Guanajuato y que finalmente llega a Jalisco”.

Todavía el de Guanajuato dijo: “Es un proyecto que viene desarrollándose, pensándose, planeándose por un cuarto de siglo y que en el año 2010 tuve la oportunidad, como presidente municipal de León, de firmar el convenio que le dio forma y arranque a este proyecto y que en el 2011 permitió que se concesionara el acueducto a una empresa española, que es hoy día lamentablemente gran parte del problema, que se llama Abengoa”.

Respingó una diputada de Jalisco, pero no del PRI, partido en el poder, sino de Movimiento Ciudadano, María Candelaria Ochoa, quien tildó de tramposo a Sheffield, y al gobierno de Jalisco (priísta) de pretender junto con Conagua “construir la gigantesca presa con una cortina de 105 metros de altura que inundaría estas tres poblaciones en la región de Los Altos y dotaría de agua principalmente a la ciudad de León”.

Y aseguraba que el punto de acuerdo propuesto por Sheffield “violenta los derechos de los pobladores de Acasico, Palmarejo y Temacapulín”.

Otra diputada de Jalisco, pero del PAN, Mayra Angélica Enríquez Vanderkam, se posicionó en apoyo de Guanajuato: “Piensen en el derecho que tienen los pobladores de la zona metropolitana de León, así como los derechos que tenemos todos los mexicanos y las mexicanas a acceder a este servicio básico”.

Ningún priísta de Jalisco. Pero Raúl Domínguez Rex, del PRI del estado de México, dijo:  “Si la presa El Zapotillo que se construye en la cuenca del Río Verde sigue adelante, cientos de personas perderán sus hogares, su sustento, su historia, su tranquilidad y sus vidas, se inundarían los pueblos de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, comunidades que han habitado durante siglos por lo que guardan un profundo vínculo material, territorial y espiritual con las tierras que se les quieren quitar, espacio que necesitan para sobrevivir y seguir siendo pueblos”.

El legislador priísta apostilló: “Se ha demostrado que la presa El Zapotillo no tiene una razón de ser y que es insustentable, pues no es viable, ni social, ni política, ni ambientalmente, favoreciendo únicamente a intereses económicos”.
Pero había línea en el PRI, de votar en pro. Y lo aprobaron.

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