ALREDEDOR DE 16 MIL MUJERES coahuilenses de menos de 20 años de edad, algunas de hasta 13 y 15, dirigirán su atención estas vacaciones al cuidado de un bebé que llegó para transformar por completo su vida, en lugar de pensar cómo se divertirán estos días de asueto y a lo mejor prepararse para la prueba Enlace que se aplicará al regreso de los mismos.

ELLAS REPRESENTAN EL 34 POR ciento de los embarazos atendidos en el Estado durante el 2009, que lo ubican entre los primeros cinco más altos índices a nivel nacional según cifras oficiales del Sector Salud y del Instituto Mexicano de la Juventud.

SIN AFÁN CATASTRÓFICO, ESTE NOTABLE cambio que se observa en el llamado "núcleo familiar" ahora caracterizado por padres y madres de menos de dos décadas de edad vuelve urgente la aplicación de políticas públicas concretas, no protagónicas, para evitar las consecuencias que provoca este fenómeno.

YA NO BASTA CON SABER si fue por ignorancia, enamoramiento o falta de dirección y comunicación en sus hogares.

LOS CASOS YA ESTÁN AQUÍ: hombres y mujeres adolescentes teniendo hijos y formando, si se puede llamar así, una familia en la que ni siquiera habían pensado, aunque sí soñado pero no de esa manera.

ES UN SECTOR VULNERABLE DE la población que a su edad debiera de disfrutar de otras situaciones en lugar de estar preparando biberones o buscando un trabajo para medio absorber las necesidades del nuevo ser, que en un futuro pudiera repetir el patrón en el que creció.

CLARO, SI ES QUE SIGUEN juntos, porque en la mayor parte de los casos, cada uno sigue su rumbo y quizás teniendo más hijos, hasta tres antes de cumplir los 20 años.

SON HOMBRES Y MUJERES, ALGUNOS todavía con facciones infantiles, estudiando secundaria, bachiller o alguna carrera técnica.

AQUÍ LA IMPORTANCIA DE ATENDER el problema porque: ¿Dónde quedarán sus aspiraciones? Y ¿Cuáles son sus expectativas reales? EL COSTO SOCIAL QUE TIENE este hecho es grave y es el momento de tomar las acciones que sean necesarias y evitar que la descomposición de la familia tome un rumbo difícil de encauzar.

PUEDE SER EDUCACIÓN, SALUD, ORIENTACIÓN, comunicación; lo que sea necesario como "política pública" para evitar que niños sigan teniendo niños.

LA RESPONSABILIDAD ES MUCHA PARA quienes no hayan pensado que convertirse en padres es más que alimentar a un hijo, pero lo es igual o más el compromiso que deben adoptar las autoridades para evitar que prolifere este tipo de familia que viene.

CAMELIA MUÑOZ, REPORTERA DE ZÓCALO Saltillo.
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