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Vicente Bello
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19 Noviembre 2016 04:00:00
La feroz urbanización del país
Rosario Robles Berlanga compareció ayer en comisiones de San Lázaro por la Glosa del cuarto informe presidencial. Es la actual titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), el despacho presidencial que hace un sexenio tenía por nombre Secretaría de la Reforma Agraria. Cambiaron el nombre y el perfil de ese despacho -ayer Rosario Robles recordó uno de los motivos de dicha modificación- porque el país es eminentemente urbano, más que rural. 80 por ciento de la población vive en las 59 zonas metropolitanas del país; el resto, en comunidades rurales. Incluso Robles hubo dicho que un motivo central había sido la recuperación de una visión federalista que estableciera esta coordinación entre los tres órdenes de Gobierno (Federal, estatal y municipal); pero más tardó en decirlo que en ser desmentida.

El único partido que realmente ejerce la función de contrapeso constitucional, Morena, la atajó en voz de Juan Romero, un diputado federal antiguo correligionario y colaborador de Rosario cuando esta fungió como la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, quien reclamaba a la enviada del Ejecutivo, diciendo: “La ley (de Desarrollo Urbano, recién aprobada, pero todavía no en vigor) “va a dejar en estado de indefensión a núcleos agrarios, porque ya no van a tener la capacidad jurídica y económica para defender su propiedad, que antes se reconocía como propiedad social, tiende a desaparecer ese esquema, en un Estado que más que cumplir una función social de distribución, se está cumpliendo en un Estado regulador, permitiendo la acumulación de la riqueza en unos cuantos”.

Restregó así Romero al Ejecutivo Federal con un reclamo que trae trasladado la Sedatu desde que apareció ante la vida pública del país: El reclamo de que propugnará para acelerar el debilitamiento de la propiedad social (ejido y comunales) con el fin expreso de que compañías transnacionales que se asientan en territorio nacional (para energéticos, principalmente, incluidos entre éstos a las comunidades que tienen en sus ejidos torres eólicas). Fue una comparecencia extensa, pero muy llevadera para la secretaria Robles Berlanga.

Acaso por sus tablas en el manejo de la oratoria y por el dominio del tema urbano que evidentemente tiene. Rosario sostuvo: “¿Qué hemos tenido hasta ahora? Un crecimiento desordenado de nuestras ciudades, una expansión de la mancha urbana, la población se ha duplicado en algunas ciudades; se ha duplicado, ha crecido dos veces y la mancha urbana ha crecido hasta siete veces en esas mismas ciudades”.

Entonces Rosario le ponía cifras: “Un hecho contundente que lo hemos mencionado de manera reiterada es que hoy en México, ocho de cada 10 habitantes vivimos en las ciudades, que hoy México es un país urbano, que hoy México requiere esta visión urbana, que tiene 59 metrópolis en las que viven el 60 por ciento de la población (antes, había dicho que era el 80 por ciento) y que en consecuencia necesitamos una nueva visión, una visión moderna, una visión acorde al siglo XXI que el Presidente Peña ha llamado el siglo de la reforma urbana”.

Y le volvía a poner, ahora en el tema de la vivienda: “Igualmente uno de los ejes más importantes que planteó el Presidente Peña desde el inicio de su administración, es la nueva política nacional de vivienda”.

Esta nueva política nacional de vivienda que marca un antes y un ahora. Un sector que en 2012, 2013 estaba decreciendo, que tenía tasas de menos 6 por ciento, que estaba perdiendo empleos, más de 230 mil empleos perdidos, de acuerdo al INEGI, en ese año, donde sus tres empresas más importantes que concentraban alrededor del 60 por ciento de la producción de vivienda estaban quebradas, en una situación de crisis, incluso salieron de la bolsa de valores.

Hoy tenemos un sector de la vivienda pujante, que representa el 14 por ciento del producto interno bruto, que ha diversificado en muchas más empresas la construcción de la vivienda; que genera 3 millones de empleos y que le aporta al país desde el punto de vista de la economía un soporte muy importante.

Incluso la titular de la Sedatu hubo dicho: “Ya no, la vivienda, alejada de los centros de trabajo, o de los medios de transporte; ya no construyendo allá de acuerdo al interés del desarrollador porque compró un terreno barato, lejos del centro urbano, sino a partir de perímetros de contención que se han definido, el subsidio solo va a ahí, a esos perímetros de contención y va a la gente, va a quienes en primer lugar ganan menos de cinco salarios mínimos hacia abajo”.

Un dato más de Rosario Robles: 10 millones de mexicanos viven, según el INEGI-Coneval, bajo condición de hacinamiento; algo así como 2 millones y medio de hogares.

¿Y qué hace el Sedatu? Según Robles, la estrategia de un cuarto más, impulsada por el Gobierno Federal para combatir el hacinamiento (en las viviendas de interés social). Y añadía: “Construir el cuarto adicional pues sí ha sido muy importante para mejorar la calidad de vida de estas familias, alrededor de 285 mil cuartos adicionales en lo que va del sexenio, que además es un elemento que contiene un fuerte contenido de género, por eso se le ha denominado Cuarto Rosa, porque el cuarto adicional permite combatir la violencia y el abuso hacia niñas, hacia jovencitas, porque el hacinamiento es un factor que también genera esta violencia y esta tensión hacia nuestras niñas y hacia nuestras jóvenes”.

Hasta el momento, ha sido la menos raspada en lo que va de la Glosa.

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