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La ‘Gran Recesión’ del siglo 21

  Por Redacción

Publicado el viernes, 10 de abril del 2009 a las 14:00


La economía se encuentra en medio de la más profunda recesión de la historia, a causa de una crisis financiera mundial

Saltillo, Coah.- La economía se encuentra en medio de la más profunda recesión de la historia, a causa de una crisis financiera mundial, que ha sido agravada por el colapso del intercambio comercial. Pesan sobre la producción y el empleo las precarias condiciones financieras y la baja confianza de los consumidores en los países miembros de la OCDE. A su vez, la caída de la actividad y el ingreso sigue afectando los balances de los bancos y contribuye a profundizar la recesión.

Acontecimientos que nos han llevado a producir en las semanas anteriores y posteriores a la Cumbre del G-20 en Londres, una perspectiva económica enfocada en las políticas económicas necesarias para promover la recuperación sostenida. Cabe destacar que existe incertidumbre por el clima actual, especialmente con lo relacionado con la hipótesis sobre la velocidad a la que mejoran las condiciones financieras y la efectividad de las políticas macroeconómicas de estímulo masivo que ya están o se encuentran en proceso de ejecución.

CONTRACCIÓN MUNDIAL

Teniendo en cuenta esta incertidumbre, podemos anticipar que la actual contracción en la actividad económica se agravará este año, antes de que una política de recuperación pueda construir un impulso gradualmente hasta el año 2010. En Estados Unidos, Japón, y la zona euro, así como para la economía de la OCDE en general, la producción caerá entre un 4 y un 7% este año y, en general, se estancará en el próximo. Las economías más grandes no pertenecientes a la OCDE no estarán a salvo de una abrupta desaceleración. El crecimiento real del PIB caerá un 2.75% este año y se recuperará 1.3% en 2010.

RECESIÓN SINCRONIZADA

Este sombrío escenario es impulsado por la fuerte respuesta negativa de la demanda mundial privada a una combinación de la reducción de crédito, los efectos negativos derivados de la baja en los precios, y una generalizada pérdida de confianza. Una de las consecuencias de la gran recesión sincronizada será el excepcional grado de inactividad, lo cual presionará los niveles de inflación a cerca de cero en varios países de la OCDE, y algunos experimentarán una caída en los precios.

Esta precisión está condicionada en el supuesto de que la tensión en los mercados financieros se dispare a finales de 2009, y conlleve riesgos que permanezcan firmemente a la baja, el riesgo más importante es que la economía real debilite aún más la salud de las instituciones financieras que a su vez obligaría a restringir los préstamos mas allá de lo previsto en la proyección. Otro riesgo es que las acciones del Gobierno serán insuficientes para restablecer la estabilidad y confianza en los mercados financieros. También existe el riesgo de que algunas economías de Europa central y del este, así como un creciente número de economías emergentes, intensifiquen la recesión mundial y el aumento de la demanda de financiamiento externo para resolver los problemas en los mercados financieros y los grandes estímulos de políticas macroeconómicas resulten más eficaces de lo previsto.

ORDEN EN LOS MERCADOS

Un paso fundamental para detener la “hemorragia económica” que está en curso es implementar sin demora una estrategia coherente que aborde de lleno el desorden en los mercados, se trata de continuar con garantías de depósito y deuda, planes de seguros y otras medidas que han contribuido a crear un mínimo de estabilidad. Pero sobre todo, es necesario restablecer el suministro del crédito, y la confianza en los mercados financieros.

Esto impulsa a tomar acciones para crear transparencia sobre los activos y la disminución de pérdidas, para separar las instituciones que sean viables de las que no lo son y en caso necesario, recapitalizar o como última opción nacionalizar las instituciones financieras insolventes. También se necesitan esfuerzos para ganar la aceptación de la gente acerca de que el costo de estas medidas será largo y se incrementará si no se actúa con prontitud.

ESTÍMULOS FISCALES

Los estímulos fiscales discrecionales ya están desempeñando un papel importante en la OCDE y en países no pertenecientes a ella. La necesidad y el alcance de estímulos fiscales más ambiciosos dependen de las circunstancias específicas del país, en particular del tamaño del impacto negativo de la crisis, la importancia de los estabilizadores automáticos y del nivel de deuda pública. Contra este criterio, los gobiernos en algunos países podrían considerar la posibilidad de seguir con la expansión fiscal discrecional.

El endeudamiento del Gobierno se prevé que aumentará considerablemente, y las preocupaciones a este respecto ya se encuentran presionando al alza sobre el rendimiento de los bonos en muchos países. El diseño de medidas de estímulo que son explícitamente temporales o fácilmente reversibles, el fortalecimiento de los marcos fiscales y actuar ahora para hacer frente a largo plazo a las preocupaciones fiscales relacionadas con las pensiones y el gasto en salud, serían útiles para establecer esa credibilidad. Así mismo, las medidas para contener los efectos negativos de la recesión en la producción sostenible a largo plazo limitará el debilitamiento estructural de los presupuestos públicos.

COORDINACIÓN FISCAL ENTRE PAÍSES

Debido a que los estímulos fiscales en un país tienen efectos en otros, existe un papel de coordinación internacional para lograr la cantidad correcta de estímulos. Mientras se logra una coordinación fiscal es poco probable que se dé un entendimiento común de la gravedad de la recesión y la respuesta de las políticas requeridas dirigidas a estas.

Más allá de estas políticas de acción inmediata, el sistema financiero debe ser reformado de tal manera que impida la repetición de crisis similares en el futuro, al mismo tiempo, reservándose el papel fundamental de los mercados financieros en la clasificación y asignación de capital y la supervisión de su uso.

MEDIDAS DE EMERGENCIA

Dentro de las cuestiones que deben ser abordadas y corregidas se encuentra la falta de transparencia sin precedentes en el comercio de instrumentos financieros y los balances de las instituciones financieras; la medida de distorsión en las intervenciones del Gobierno; la inadecuada compensación de los planes de indemnización dirigidos hacia un riesgo excesivo, la equivocada confianza en las estadísticas externas y las malas puntuaciones de los modelos internos de medición de riesgo; las inconsistencias y los movimientos cíclicos de la regulación bancaria y la estructura fragmentada de la supervisión financiera.

En algunos países, los gobiernos han introducido medidas de apoyo a los sectores no financieros e incluso a firmas individuales. Algunos paquetes de apoyo han privilegiado al tipo de interés nacional por instituciones financieras o restricciones introducidas a la contratación pública desde el extranjero, sin embargo esto distorsiona la competencia y la asignación de recursos.

Estas medidas de apoyo también pueden actuar como un obstáculo para el comercio, al caer en el proteccionismo y las represalias serían muy costosas. Hasta la fecha, las medidas en las fronteras para proteger los mercados nacionales se han limitado. La última declaración del G-20, sin duda, desempeñó un papel en el logro de este resultado. Una confirmación y ampliación del punto de acuerdo por todos los países que demuestran un compromiso de competencia y la apertura de los mercados.

Mientras que algunos han apodado a esta crisis como la “Gran Recesión”, otros piensan que está lejos de repetirse la “Gran Depresión” de los 30, gracias a la calidad y la intensidad de las políticas gubernamentales que están siendo implementadas. La “Gran Depresión” fue agravada por errores políticos terribles, que van desde la política monetaria contractiva hasta las políticas para empobrecer al vecino protegiendo al comercio y las devaluaciones competitivas. En contraste, esta recesión en términos generales ha despertado el derecho de política.

CAE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA DE MÉXICO

El Indicador Global de la Actividad Económica de México (IGAE) en enero cayó un 9.5%, después del tropiezo de 2.4% en diciembre. Este indicador ha reportado un promedio de descenso de 3.72% desde octubre, reflejando como la recesión económica de EU, junto con las malas cifras nacionales, son un peso en el dinamismo de México.

En realidad, los números ya revelados de la producción industrial y de servicios son lo suficientemente negativos que nos llevan a esperar que en este trimestre se dará la más profunda contracción de la actividad económica desde diciembre de 1995.

La industria manufacturera cayó 14.9%, mientras que en la construcción fue de 8.5% y la producción minera tuvo una disminución de 3.3 por ciento.

En el sector industrial, el peor resultado fue en equipo de transporte, que tuvo una caída de 51% en la producción de vehículos. Mientras que la construcción en general se desplomó como consecuencia de la desaceleración en la construcción de vivienda, ya que esto fue recortado por las condiciones de préstamo firme y la mayor tasa de desempleo, con un resultado de 10% de caída en las solicitudes hipotecarias.

En el sector servicios, cabe mencionar que la actividad en este sector se desplomó un 9.1% en el primer mes del año. Su desempeño negativo fue el resultado de una disminución de 5.6% en servicios de transporte de mercancías, así como una contracción del 4.27% en servicios de alojamiento y restaurantes, que a su vez compensa un avance del 15.1% en servicios de consultoría.
Finalmente, cabe señalar que la agricultura fue el componente con el mejor rendimiento, ya que aumentó 2.1% en enero.
No cabe duda que estas cifras indican que nuestra economía se contrajo a un ritmo más rápido en el primer trimestre de este año, que en los cuatro trimestres del 2008. Hasta el momento, la debilidad de enero fue muy amplia y debido a que no hay información acerca de una mejora material en febrero y marzo, podemos esperar una contracción de más de 6.0% durante el primer trimestre del año.

CRECIMIENTO DEL DESEMPLEO

La tasa de desempleo alcanzará su nivel máximo en 2010 y en muchos países, llegará a niveles de dos dígitos porcentuales por primera vez desde principios de los 90. El número de desempleados en los países del G-7 será de casi el doble de su nivel a mediados de 2007 para llegar a unos 36 millones de personas a fines de 2010. Esta perspectiva subraya la necesidad de políticas sociales y de empleo para complementar y reforzar los esfuerzos de estabilización macroeconómica para darle trabajo a la gente y prevenir lo más posible el crecimiento del desempleo.

Las políticas para amortiguar el impacto de la recesión a través de redes efectivas de seguridad social hacia los más vulnerables, debe reforzarse el tiempo que dure la recesión. Pero es fundamental no repetir los errores de los años 70 y 80, cuando muchos países trataron de reducir el desempleo mediante la jubilación anticipada, que solo reduce la fuerza de trabajo y el crecimiento sin impulsar el empleo global.

POLÍTICA MONETARIA

El estímulo adicional macroeconómico es fundamental para amortiguar la caída de la demanda agregada. Las políticas monetarias convencionales deben ser utilizadas plenamente para mantener los niveles cerca de cero y comprometerse a mantenerlos en ese nivel por algún tiempo. Las autoridades deben estar preparadas para aplicar o ampliar el uso de medidas directas de apoyo a la creación de crédito, aumentar la liquidez en los mercados y limitar las presiones inflacionarias.

En el mediano plazo, los bancos centrales deberían reevaluar las actuales políticas monetarias en el marco político y su capacidad para responder a la desestabilización del crédito y los precios de los activos. Aquí el reto más grande será determinar cómo poner un peso mayor en lo que a estabilidad financiera se refiere, sin debilitar el compromiso de la política monetaria para estabilizar los precios.

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