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Otto Schober
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Otto Schober. Profesor y Licenciado en Educación Primaria; Comentarista radifónico con cápsulas en Núcleo Radio Zócalo; Funcionario de la Secretaría de Educación Pública nivel Primarias en Piedras Negras, Coahuila, Mex.; Historiador de Piedras Negras, Coahuila, México

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31 Diciembre 2016 04:00:00
LA NAO DE CHINA
Siempre que se habla de la Nao de China, se piensa que era un solo barco el que iba y venía desde oriente a nuestro país, al cual se le llamaba también “El Galeón de Manila”, pero lo real es que más que un solo barco, fue una verdadera línea náutica, que por cierto no era china ni tocaba ningún puerto de ese lejano país. Las naves se fabricaron en Filipinas, que fueron construidos por carpinteros chinos, dirigidos por técnicos europeos, utilizando maderas duras para las armazones y flexibles para el casco. Las velas se hicieron en Filipinas y las partes de metal, como herrajes, anclas, clavos, cadenas, fueron fundidos en Japón, China y la India.

La compañía disponía de dos barcos y viajaban en ellos alrededor de 500 personas, entre marineros, comerciantes, el capellán, el médico, cocineros y carpinteros, acomodados entre las maderas, toneles, cargas y cañones para la defensa. Fue la primera comunicación comercial de la historia del Nuevo Mundo, durante más de 250 años continuos. Los barcos que integraban la flota, tardaban de 3 a 7 meses en hacer el viaje desde las costas filipinas a las mexicanas, y a veces cuando se presentaban contratiempos -piratas, ciclones, etc.-, tardaban hasta 10 meses en hacer la travesía.

Las escalas de los barcos a lo largo del litoral mexicano, iban dejando las mercancías asiáticas en San José del Cabo, Baja California, en Bahía de Banderas, hoy Puerto Vallarta y Santiago, hoy puerto de Manzanillo, hasta llegar a Acapulco. Estos galeones procedentes de Filipinas, genéricamente conocidos como “La Nao de China”, fueron en ese tiempo la base de un importante comercio de importación y exportación, que se inició en el siglo XVI (1565) y se prolongó hasta el siglo XVIII, cuando el último galeón llamado “El Magallanes”, partió en marzo de 1815 hacia oriente, dando por concluida así toda una era marina, debido a la situación política que se vivieron en las colonias novohispanas y en la metrópoli española, la cual fue la más antigua línea de navegación en el mundo.

Aparte de “El Magallanes”, también figuraron El Santa Ana, que fue capturado por el inglés Cavendish, “El Covadonga”, que fue asaltado por Lord Anson.

Los fabulosos tesoros que transportaron los hizo presa de la ambición de piratas ingleses y holandeses. De Acapulco se enviaba plata en barras y en moneda, cochinilla para tintes, semillas, camote, tabaco, garbanzo, chocolate y cacao, sandía, vid e higueras. Desde Manila se enviaba, de China: Telas y objetos de seda; de Medio Oriente alfombras persas; de la India el algodón; de Japón salían abanicos, cajoneras, arcones, cofres y joyeros laqueados, peines y cascabeles, biombos y porcelanas; de Java y Ceilán traían las especies; de Oriente la lana de camello, cera, marfil labrado o tallado, bejucos para cestas, jade, ámbar, piedras precisas, madera y corchas de madreperla, fierro, estaño; de China la pólvora, entre otros.

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