EN EL IFE, que encabeza el consejero presidente Leonardo Valdés, resienten el alto calor por lo que se cocina en otros fogones. Es el caso de la reforma electoral, que se debate en la Corte, y también la ausencia de tres consejeros cuya designación está atorada en la Cámara de Diputados. Valdés se ha vuelto víctima favorita de algunas publicaciones auspiciadas por las televisoras, por lo que aguanta el chaparrón.
EN LOS PINOS hay intensa actividad. Ya están listos para enviar al Senado una nueva terna de aspirantes al puesto de ministro que dejó vacante don José de Jesús Gudiño Pelayo. Si no hay ajustes de última hora, la nueva lista traerá algunas sorpresas, entre ellas, que no incluirá a mujeres como se preveía, sino únicamente a hombres. Ello dejará fuera por ahora, las pretensiones de María del Carmen Alanís, presidenta del Tribunal Electoral federal, quien se había promovido intensamente para el cargo.
EN GUERRERO, priístas y aliancistas se acusan de incitar a la violencia con rumbo a los comicios del próximo domingo 30. El clima se agudiza porque el gobierno perredista de Zeferino Torreblanca no es en absoluto garantía de imparcialidad o de eficacia en la indagación de recientes hechos de sangre. Periodistas de la región planean denunciar en las próximas horas amenazas provenientes del campo político.
EL GABINETE del presidente Felipe Calderón permanece en efervescencia ante posibles nuevos cambios. La mirada sigue puesta en un secretario cuya tarea luce anulada por ambiciones políticas personales y por los múltiples negocios de su esposa. Deberemos estar atentos a la senadora Gabriela Ruiz, una mujer que sabe de controles administrativos, eficaz operadora de su jefe de bancada, José González Morfín. Ella ha sido llamada a Los Pinos a conversar en más de una ocasión con el Presidente, y muchos asumen que por ahí vendrá el relevo.
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