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Vicente Bello
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22 Diciembre 2016 04:00:00
La reforma energética y su gran mentira sobre las gasolinas
El gobierno de Enrique Peña Nieto acaba de anunciar, a través de la Comisión Reguladora de Energía, la liberación del precio de las gasolinas a partir de 2017, y analistas de Citibanamex han interpretado que dicho aumento equivaldrá un 22 por ciento; es decir, entre los 17 y 18 pesos será colocado el litro en todo el país.

Este ajuste brutal, a la alza, de los precios de las gasolinas es el efecto anunciado que reiteradamente la oposición en el Congreso estuvo advirtiendo que llegaría si se salían con la suya el PRI, el PAN, el Pvem, Panal y el sector perredista subordinado a Jesús Ortega Martínez (el chucho mayor) aprobando la reforma energética; cosa que consiguieron en agosto de 2014, tras un debate envenenado por priístas encanallados como David Penchyna Grub.
David Penchyna fue, en los tiempos de la preparación de la reforma energética, el senador priísta más burlón y canalla de cuantos se recuerden en el Senado. Así lo consideraron, lo consideran los opositores como Manuel Bartlett, Layda Sansores, Dolores Padierna.

La principal bandera de Penchyna fue una mentira: que con la reforma energética, decía reiteradamente, los precios de las  la luz y del gas estarían bajando. Y la mentira mayor: que México se perfilaría para ser una super potencia energética.

Tramposo hasta las cachas, David Penchyna manipuló el proceso legislativo de manera grave. Tan grave que si un día la Corte emitiera una interpretación sobre el modo en que se aprobó la reforma energética, los opositores presumen que estaría echándola para atrás.

En corto, en reuniones con empresarios y gobernadores, Penchyna decía que bajarían el gas, la luz, pero no las gasolinas. Era el doble juego de un partido, el PRI, que también utilizaba el miedo como arma para contrarrestar a la oposición: “La nación está en grave riesgo, si no hay reforma energética”…  

El hidalguense decía entonces que las gasolinas en lo que restaba de 2014 se iban a mantener controlados; en 2015 y hasta 2019 se mantendrán los precios máximos con ajustes conforme a la inflación. Y en 2017, esto decía Penchyna, habrá expendios con marcas distintas a Pemex. En 2018 sólo Pemex podrá importar combustibles. En 2019 habrá libre importación y en 2020 liberarán los precios, mismos que se decidirán por condiciones del mercado.

Pues estos tiempos marcados por Penchyna no ocurrirán, porque ha sentenciado la Comisión Reguladora de Energía que la liberación total de los precios de las gasolinas en México en realidad se desatará a partir de 2017.

Jorge Lavalle, senador del PAN, en el debate por la reforma energética, apuntalaba al PRI, diciendo: “Cuando las plantas generadoras de energía se transformen al gas natural, entonces podemos esperar bajar los productos de energía. Está comprobado, tal y como sucede en Estados Unidos, donde hoy la energía les cuesta 40 por ciento menos que a nosotros; a eso es a lo que podremos aspirar en materia de disminución de costos de energía (se refería únicamente a gas y luz), no así de las gasolinas”.

Ciertamente el PRI y PAN no decían que las gasolinas bajarían en precio; pero crearon en entorno que hacía que la gente pensara así.

“Con las reformas propuestas por el Presidente Enrique Peña Nieto, particularmente en telecomunicaciones y en materia energética, con retraso de años, damos finalmente el paso hacia una Revolución industrial y tecnológica que marque para bien un antes y un después en la historia de esta gran nación y todavía más grande en el futuro”, decía Penchyna en la tribuna el 4 de agosto de 2014.

Ese mismo día, otro David, pero de apellidos Monreal Àvila, lo atajaba, diciendo: “Estén seguros que al aprobar estas leyes, los mexicanos serán testigos de la pérdida de la seguridad energética y dirán adiós al petróleo, adiós al gas y darán la bienvenida  a más pobreza, a más escasez de recursos de estado  para la educación, salud, vivienda e infraestructura”.

Manuel Bartlett Díaz a la tribuna fue a decir: “Privatizan el asunto de la explotación del petróleo, lo hacen privado, lo meten al régimen del mercado. Y si tú metes al régimen del mercado, de libre mercado, la electricidad y el petróleo, no tienen por qué establecer un compromiso de carácter constitucional del Estado, de imponer condiciones, para que puedan despacharse las empresas transnacionales, como se les dé la gana.

“Eso es otra contradicción, en donde les conviene privatizar la materia, lo hacen. Pero en donde les conviene tener el poder del Estado, en beneficio de los intereses extranjeros, entonces lo mantienen”.

En el debate sobre la reforma energética, el gobierno de Enrique Peña Nieto y el PRI utilizaron la promesa de que el país viviría muchos mejores épocas económicas si se le aprobaba. Y su aprobación, como un beneficio importante, pasaría muy pronto por la reducción de los precios del gas y la luz, principalmente.

En el caso de las gasolinas, éstas con su liberación sujetarían su precio a la oferta y la demanda. Una ley del mercado que los legisladores del PRI y PAN casi consideraban sagrada, como un hecho consumado de que las gasolinas bajarían también.

Finalmente no bajarán, sino que se incrementarán por regiones, según ha anunciado ayer el gobierno de Enrique Peña Nieto a través de la Comisión Reguladora de Energía.

ESTRIBO
El centro de análisis del Grupo Citibanamex ha lanzado dos avisos: Dijo que con la liberación de las gasolinas la inflación subirá en el país. Y dos, que a pesar de que las tasas crediticias se incrementarán, todavía serán buenos los créditos en México. Veremos.

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