Los muertos son muchos. Ayer velaron a 14; cuatro eran menores de edad y seis eran mujeres. Todos los asesinados en el 2069 de la calle Félix Candela, en la colonia Horizontes del Sur de Ciudad Juárez, eran jóvenes con esperanzas de ser alguien. Esa esperanza terminó brutalmente. No habían pasado siquiera nueve meses de la tragedia de Villas de Salvárcar y de la puesta en marcha del programa federal “Todos somos Juárez”. Otra vez un cumpleaños, una reunión de adolescentes. Otra vez la tragedia. Como diría el siempre lúcido Carlos Monsiváis: Sí, todos somos Juárez… siempre y cuando no vivamos en Ciudad Juárez. Los muertos son muchos y los heridos de muerte se acumulan a diario. Entre ellos, la esperanza de que el Estado deje de lamentarse por “los trágicos acontecimientos” y mejor garantice, como es su obligación, la seguridad de los mexicanos.
“La diferencia entre nosotros [Marcelo Ebrard habla de Andrés Manuel López Obrador] es táctica. Él cree que tiene que ir la izquierda sola y yo creo que la batalla del estado de México es crucial”. Eso le dice el jefe de Gobierno del DF al periódico El País de España, en una entrevista que circula hoy en México. Eso es claro desde hace tiempo. Ahora, la gran pregunta es: Esta “diferencia táctica”, ¿se transformará en diferencia definitiva? En otras palabras: ¿Provocará el estado de México una gran fractura en la izquierda, quizás una fractura histórica? Está por verse.
Apunte final: El reclamo es unánime y ayer lo repitió el empresario Roberto González Barrera: “Todos sabemos cuáles son las reformas que se requieren. Es hora de tomar decisiones más allá de los cálculos políticos”. O más allá de los políticos. De preferencia.
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