-Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo. Tú eres como esta sortija: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a colocarse la sortija.
¿Quién no quiere ser aceptado, querido, bienvenido? Pero muchas veces esta necesidad saludable de formar parte de una sociedad o grupo puede devenir en una obsesión por la aprobación. El miedo a no ser aceptado representa para muchos una barrera que obstaculiza el vínculo con otros, en lo personal o laboral. La necesidad de aprobación puede provocar serios conflictos internos, aislamiento y hasta depresión.
¿Qué hacer para sobreponerse a la búsqueda incesante de aprobación?
Toma las opiniones de los demás por lo que son. “La belleza radica en la mirada de quién observa”. Date cuenta que las opiniones de los demás sobre tu valor como persona, son subjetivas y relativas. En cada comentario usualmente van “endosadas” las inseguridades y miedos del emisor. Finalmente cada comentario no es más que la proyección de quien habla, porque sólo es posible transmitir lo que hay dentro.
El psicólogo peruano, Luis Venegas, afirma: La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: “Lo que tú piensas de mí es más importante que la opinión que tengo de mí mismo”. Una opinión es una visión parcial del mundo, en este caso tu mundo. Puedes agradecer los comentarios de los demás, pero puedes tomar la decisión de no creerlos. No creas ni aceptes como verdad todo lo que oyes.
Forma una opinión sana de tu persona. La terapeuta Georgina Arteaga Carlebach afirma: “la autoestima se basa en una estructura formada por tres componentes: pensamiento, sentimiento y acción; lo que tú pienses sobre ti mismo se presenta como realidad”. Mentalmente hemos formado la idea del personaje que debemos interpretar en la película que es la vida. Reescribe el guión para que sea un papel más sano, equilibrado, amable, que en lugar de atormentarse, se acepte y se quiera.
Demuestra tu aprecio a los demás. Anima a otros con tus palabras y acciones. Si tienes que ofrecer una crítica, hazlo constructivamente. Regala tú el aprecio que estás buscando. Una sola palabra o un solo gesto puede ser la chispa de aliento que alguien necesita para despegar en su vida o en su carrera. Finalmente, te aseguro que ya traes puesta una “sortija de oro” que vale 58, 70 o más monedas de oro. Por eso, no aceptes sólo una.
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