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Juan Latapí
Juan Latapí
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23 Octubre 2016 03:10:00
La tormenta perfecta
COMO SI SE TRATARA DE una película de terror, las calamidades que padecemos a diario se están alineando de tal manera, que nos están conduciendo a la tormenta perfecta, cruzando la línea de no retorno.

NUNCA ANTES LOS ACTOS DE corrupción de la clase política habían alcanzado el nivel de escándalo y cinismo que a diario vemos en los medios informativos. La cantidad de políticos acusados y prófugos de la justicia nunca había sido tan escandalosa como ahora.

LA CREDIBILIDAD EN LOS POLÍTICOS y las instituciones nunca había sido tan baja como lo es ahora. Y como si fuera una cascada, la corrupción y el cinismo se están desparramando por todos lados de la sociedad.

LA INSEGURIDAD DÍA CON DÍA va aumentando atentando contra nuestra integridad física y patrimonio llegando a niveles inaceptables. Basta ver cómo el aumento de los homicidios, feminicidios y las desapariciones forzosas ya se convirtieron en una crisis de derechos humanos.

EN MUCHAS OCASIONES YA SE borró la línea que separa a criminales de policías y ya no se sabe si es peor caer en manos de los bandidos o de la autoridad. Y mientras tanto las fuerzas armadas se están enojando peligrosamente.
Y PARA ACABARLA DE AMOLAR, la impartición de injusticia es un costal de mañas que sólo privilegian al mejor postor.

LA PARTIDOCRACIA, QUE HA DEGRADADO terriblemente nuestra incipiente democracia, ya no resulta una opción efectiva. Las continuas acusaciones entre unos y otros sólo demuestran que tan malo es el pinto como el colorado.

EL OFICIO POLÍTICO SE HA ido extinguiendo poco a poco permitiendo que diferentes conflictos vayan creciendo y saliéndose de control; algunas veces los reclamos son con justa razón pero muchas otras son para llevar agua a molinos de turbios intereses.

POR SU PARTE, LA ECONOMÍA se encuentra en franca debacle, con un crecimiento que va a la baja mientras el dólar sube y el empleo formal se va contrayendo. Pero eso sí, ya tenemos unas reformas perronas que sirven para maldita sea la cosa.

HASTA HACE POCO NOS SENTÍAMOS orgullosos de que el petróleo fuera nuestro -sí, nuestro- y ahora vemos con incredulidad cómo están tronando Pemex para desbaratarlo y entregar los hidrocarburos a unas cuantas personas.

LA EDUCACIÓN ESTÁ POR LOS suelos, desde preescolar hasta nivel profesional, sin un programa pedagógico efectivo. En nivel académico y cultural es terriblemente bajo en las universidades; en Monclova ya es alarmante.

PARA ACABARLA DE AMOLAR NUESTRA relación con EU es cada vez más complicada y, aunque no gane Trump, los temas de migración, del TLC y seguridad ya están puestos sobre la mesa y el mango del sartén está en manos de nuestros vecinos incómodos y ventajosos.

LA PERCEPCIÓN QUE TENEMOS DE esta situación que estamos padeciendo difiere totalmente de la visión y propaganda oficial. Una de dos: nos están mintiendo con todo cinismo, pretendiendo picarnos los ojos, o lo que es peor, su incompetencia no les permite darse cuenta de la realidad.

MIENTRAS LA CLASE POLÍTICA NOS conduce al ojo del huracán, los empresarios y magnates sólo piensan en su provecho y en la utilidad de sus negocios. Constantemente cacarean como un logro la reducción de costos que lo único que ocasionan es afectar los derechos de los trabajadores y mermar la calidad de sus productos y servicios a costa de los consumidores. Un ejemplo muy claro de esto es la industria farmacéutica.

AL IGUAL QUE LOS POLÍTICOS, ellos también mienten, mienten a sus trabajadores y a sus clientes y proveedores, y nunca reconocen cuando se equivocan ni mucho menos sus fechorías. Basta simplemente revisar los recortes de periódico donde se han publicado sus declaraciones para darnos cuenta de sus mentiras.

¿CÓMO ES POSIBLE QUE LAS fortunas de magnates y políticos crezcan rápidamente, de manera escandalosa, mientras los índices de pobreza crecen a diario? Definitivamente algo no está funcionando.

TODAS ESTAS CALAMIDADES SE VAN alineando para formar la tormenta perfecta, mientras el país navega directo a ella, conducido por una tripulación ciega, sorda y que no tiene idea de dónde está. El único ingrediente que falta para que la tormenta perfecta se desate, es decir, la gota que derrame el vaso, es nuestra apatía e indiferencia.

SON LA APATÍA Y LA indiferencia las que nos están empujando a cruzar la línea de no retorno. Apatía e indiferencia que fingimos no ver y sólo nos desahogamos en las redes sociales mofándonos de todo con memes, descalificaciones y linchamientos estériles, creyéndonos todólogos.

Y NO BASTA PREGUNTARSE QUÉ pasó para llegar a esta situación. Sabemos quienes por comisión nos han empujado hasta aquí, pero nuestra omisión es la que se los ha permitido.

PERO LA PREGUNTA CLAVE ES ¿hasta cuándo seguiremos siendo omisos y apáticos? ¿cuándo nos atreveremos a salir de nuestra zona de confort para participar activamente? No es fácil, pero peor lucha es la que no se realiza.
EL QUE CALLA OTORGA Y las tormentas no perdonan.

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