En uno de los muchos festejos que se han llevado a cabo por los cien años de existencia que cumplió la Universidad Nacional Autónoma de México, y con motivo del premio Príncipe de Asturias, José Narro Robles, rector de la Máxima Casa de Estudios, señaló que uno de los problemas lacerantes de gran envergadura y que aquejan a nuestra nación es el que corresponde a la desigualdad que en diversos ámbitos se enseñorea en nuestro país. “En una nación en donde pocos tienen demasiado, frente a muchos que no tienen casi nada, se genera desconfianza y resentimiento, se debilita la dignidad y los valores humanos”.

Subrayó que el mejor estado no es el que genera mayor riqueza, sino aquel que cuenta con la sensibilidad para eliminar la brecha de la indignidad, que separa a los poderosos de la economía, de los desheredados hasta de la esperanza. Llamó a políticos y economistas a sentar las bases de una nación moderna, segura, educada, incluyente, menos desigual, con una actividad económica a la altura de los retos mundiales y de una ciudadanía informada y participativa. “Se requieren iniciativas que convoquen a la unidad y no a proyectos que fracturen desde el principio”.

Hace cien años, José Vasconcelos, el Maestro de América, creó el escudo de la UNAM, en el cual el águila mexicana y el cóndor andino, cual ave bicéfala, protegen el despliegue del mapa de América Latina, desde la frontera norte de México hasta el Cabo de Hornos, plasmando la unificación de los iberoamericanos: “Nuestro continente nuevo y antiguo, predestinado a contener una raza quinta, la raza cósmica, en el cual se fundirán los dispersos y se consumará la unidad”.

En su infancia José Vasconcelos vivió algunos años en Piedras Negras, Coahuila; sus estudios iniciales los realizó en Eagle Pass, Texas. Ese hecho fue determinante; asegura en sus memorias que en la frontera experimentó los prejuicios de raza, por combatida y amenazada, por débil y vencida; ahí nació su pasión por la patria y su deseo de superarse y de educar al pueblo.

Vasconcelos, filósofo, abogado, escritor, político, historiador y educador.
Fundador del Ateneo de México, director de la Escuela Nacional de Preparatoria, rector de la Universidad Nacional de México, (después UNAM). Edificó la Universidad Popular Mexicana con la misión social de educar mediante conferencias, conciertos, y obras teatrales a los adultos, principalmente a los obreros. Su mística educativa estaba orientada hacia el pueblo. Rector de Bellas Artes, fue el creador de un programa editorial para la divulgación de los autores clásicos para hacer llegar la cultura a amplias capas de la sociedad. Apoyó a los grandes pintores y muralistas mexicanos.

Al frente de la Secretaría de Educación Pública, Vasconcelos estaba convencido de que un pueblo sólo puede progresar por la educación; llevó a cabo una de las labores educativas más importantes y trascendentales que haya presenciado México. Por primera vez en el México independiente se lleva a cabo la campaña en contra del analfabetismo. En su circular No. 1 hace un llamamiento urgente a todos los mexicanos que sepan leer y escribir para colaborar en una gran campaña nacional en contra del analfabetismo a base de profesores honorarios, y ofrece como estímulo a quien acredite que ha enseñado a leer y escribir más de 100 alumnos darle preferencia para empleo en sus dependencias.

En otra de sus circulares, convoca a las señoritas y señoras a la enseñanza voluntaria y gratuita dentro de sus hogares o fuera de ellos, y las invita a dedicar algunas horas a la enseñanza de niños y adultos.

Vasconcelos, filósofo y escritor insigne, aportó una nueva teoría filosófica: “La tesis misma de la existencia de la raza futura descansa en una norma de universalidad que no excluye, que engloba y asimila caracteres y sangres. No hay por lo mismo, ni que hablar de estirpes condenadas, ni tampoco de estirpes privilegiadas. Donde el signo es lo universal, no cabe más que una ternura, la misma, y fraternal para todos los colores de la piel y todos los caprichos del temperamento… El Nuevo Mundo, la patria de la familia humana unida y triunfante…formulemos un conjunto de impulsos superiores que nos permitan ascender a la realización del ideal contenido en nuestro signo”.



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