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Vicente Bello
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20 Diciembre 2016 04:00:00
La vida exitosa en EU de un migrante huéfano desde los tres años de edad
El pasado jueves 15, la Cámara de Diputados otorgó la Medalla Eduardo Neri al empresario mexicano avecindado en los Estados Unidos José Luis Solórzano Zavala, a través del cual los diputados hacen una recordación política al presidente electo de los Estados Unidos de América, Donald Trump, que en ese país hay mexicanos brillantísimos, que una vez llegaron de mojados, como muchos otros, a los que tiene amenazados con deportarlos tan pronto asuma el poder, el próximo 20 de enero de 2017.

Solórzano -leyeron en la tribuna- nació en El Varal, una ranchería del municipio de Abasolo, Guanajuato; fue huérfano de padre y madre desde los tres años de edad. “¿Por qué Dios me hizo esto?”, solía decir Solórzano.

Contó el migrante a los diputados que el sufrimiento parecía no tener fin y esta fue una de las razones por las que salió de El Varal cuando apenas cumplía 15 años de edad.

He aquí la narración del laureado con la Medalla al Mérito Eduardo Neri:

“Ya no podía seguir aguantando tanto sufrimiento y tomé la decisión de salir de la tierra que me vio nacer justo como estaba vestido. Llegué hasta un pueblo de Sinaloa, donde comencé a trabajar pizcando chiles, tenía que lavar mi ropa y quedarme en el agua hasta que se secara, porque no traía nada más qué ponerme, ahí me quedé por cinco semanas y de ahí junté para el pasaje.

“Había que tomar la decisión de entre comprar ropa o seguir adelante con rumbo hacia el norte y decidí que seguiría persiguiendo mi sueño de llegar al famoso norte, y con lo que me gané en cinco semanas llegué hasta Catorce, Sonora, donde dormí por seis meses. Dormí dentro de un saco de pizcar algodón, donde cada noche miraba un cielo estrellado y siempre me preguntaba por qué me encontraba en esta situación. De ahí, después de los seis meses junté lo equivalente a 200 dólares, que es lo que me costaba llegar a los Estados Unidos, pasé con un coyote y después de 3 días sin comer llegué con mi hermano mayor a este país.

“Comencé a trabajar en una taquería donde ganaba un dólar por hora y la comida no fue nada fácil, trabajaba 14 horas diarias, 7 días a la semana, me propuse a no ser solamente el que limpiara las mesas, barriera o limpiara los pisos, y comencé a ganarme la confianza de mis patrones para terminar siendo el encargado de dos negocios: Una tienda de abarrotes y la misma taquería.

“Pero no estaba contento y decidí comenzar a vender cobijas y zapatos por las calles, y obtuve mi primer puesto en un remate. No contento, comencé a vender mayoreo y gracias a Dios hoy estamos presentes en todos los Estados Unidos con bodegas y tiendas por todo el país.

“También, nunca se me olvidó mi gente y abrimos dos fábricas donde trabajan más de 600 personas, y la mayor parte son mujeres, que muchas de ellas fueron abandonadas por sus parejas que emigraron a los Estados Unidos y que por falta de papeles no podían regresar. Y en muchas ocasiones encontraban pareja por acá, se olvidaban que tenían a su familia lejos. Esto me llena de orgullo, saber que estoy poniendo mi granito de arena en la tierra que me vio nacer.

“Este ejemplo de perseverancia, este ejemplo de superación no es menor, nos enseña que no debemos vivir para soñar. Debemos soñar para vivir”.

En la tribuna, el migrante José Luis Solórzano Zavala dijo al pleno de la Cámara de Diputados: “Este reconocimiento nos llega a los emigrantes en el mejor momento, pues con documentos o sin documentos somos todos ciudadanos de México. Ante la confusión y el temor del nuevo gobierno en Estados Unidos, este reconocimiento nos da mucha confianza en saber que no estamos solos, que tenemos el respaldo de nuestro gobierno para enfrentar lo que pueda venir”.

Y agregó: “Los migrantes mexicanos estamos unidos; siempre dispuestos a dar todo para que nuestro país mejore. Podemos contribuir generando empleos, que se exporten alimentos, productos, artesanías hechos en México. Los migrantes siempre preferimos y vamos a preferir productos
mexicanos.

“El gobierno mexicano ya tiene programas como el 3 por 1, 2 por 1 y 1 por 1, que sirven para que los migrantes invirtamos. Podemos hacer más por nuestra gente y no solo Sedesol, sino otras secretarías como Agricultura,
Economía.

“Hay que hacer que las empresas en Estados Unidos compren más productos hechos en México. Los migrantes somos responsables de hacerlo, el gobierno tiene la responsabilidad de ser nuestro aliado.

“Los migrantes podemos hacer que haya empleo en cualquier municipio del país, apoyado para que más productos mexicanos se vendan en Estados Unidos y
en el mundo.

“Yo en lo personal ofrezco lo que he logrado en Estados Unidos. Tenemos bodegas y una plataforma de negocios y con cerca de 40 millones de visitas al mes en un sitio de internet, para ayudar a pequeñas empresas mexicanas que se beneficien y que ayuden a sus familias principalmente del campo, para que tengan presencia mundial.

“Que hagan negocios con otros países y empresarios que quieren comprar los productos mexicanos. Nosotros tenemos arreglos con una compañía para llevar los productos a 180 países del mundo.

“Yo ofrezco lo que tengo para ayudar principalmente a las pequeñas empresas del campo, a los que hacen artesanías y a los municipios, para que se beneficien de lo que ya nosotros tenemos hecho y que México progrese”.

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