El curso coincidió con el 18 aniversario del alzamiento del EZLN, el estreno del Tratado de Libre Comercio, el derrumbe de la presidencia imperial de Carlos Salinas de Gortari y el principio del fin de la hegemonía priísta. A partir de esta columna, y los próximos sábados, tendrá voz uno de los líderes sociales cuya aportación será determinante en la construcción de un nuevo país.
Sobre el Diálogo de Chapultepec entre el presidente Calderón y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, de mediados de 2011, Sicilia dice que en México “es casi imposible llegar a acuerdos sustanciales con el Gobierno (…) (Se) gobierna en función de los intereses del capital o de los intereses políticos y no de la Nación. Por eso es clara la crisis del Estado, no sólo aquí, sino en el mundo entero. Aquí tiene características muy particulares, pero la crisis del Estado es una crisis mundial”.
Coincide con el obispo de Saltillo, Raúl Vera, en que los gobiernos “sirven a los grandes capitales. Ya dejaron de tener la función de cuidar a la Nación, de hacer los puentes entre los ciudadanos y el bienestar de la Nación. Ya no están respondiendo a la ciudadanía. Bueno, en México el problema es ancestral, lo que pasa es que ahora ya no hay Estado”.
El autor de “El Reflejo de lo Oscuro” y “A través del silencio” mira con escepticismo los avances “Se hizo una Procuraduría de Atención a Víctimas, pero muy mal hecha. Yo estoy muy molesto desde que la hicieron, porque el Presidente responde a la demanda, pero no nos pregunta, la decreta. La dependencia no tiene recursos, no tiene personal, el personal lo traen de otras instituciones que hacían este tipo de cosas. No tiene rango de Estado. No tiene los recursos necesarios para atender el tamaño del problema que tiene el país. Fue un logro a medias, hay muy buenas intenciones por parte de los miembros de la Procuraduría, pero están rebasados, sin dinero, sin personal, ¿qué pueden hacer frente al problemón y la falta de justicia que tiene el país?”.
El Diálogo en el alcázar de Chapultepec produjo también la Ley de Víctimas, la cual, acota el periodista “todavía no se aprueba y hay dos iniciativas que se pueden empatar, las de la UNAM y la del INACIP (Instituto Nacional de Ciencias Penales). Y qué bueno que estén las leyes... pero es terrible que tengamos una ley porque no se aplican las otras. ¿Tenemos que inventar otra ley? Además ¿se les va hacer justicia a la víctimas o las vamos a tener como decorado, como otra ley más que no cumple sus objetivos, porque no se aplica? Si la Procuraduría no funciona, si las procuradurías (estatales) que deben perseguir el delito no funcionan, pues la ley de víctimas será otro logro pírrico”.
Como Sicilia habla, así piensa gran parte de México. De ahí la trascendencia de un movimiento que, como otros que cambiaron al país, surgió de tragedias multiplicadas.
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