García se ostenta como político de altos vuelos

El peso político de La Laguna alcanzó para cuatro secretarías: Gobierno (Miguel Ángel Riquelme), Fomento Económico (Javier Guerrero), Turismo (Norma González) y Cultura (Sofía García). Humberto Moreira invitó a 3 laguneros, no obstante que perdió Torreón por más de 40 mil votos: Eduardo Olmos (Obras Públicas), Salomón Juan Marcos (Fomento Económico) y Héctor Fernández (Fomento Agropecuario). Rubén Moreira obtuvo en Torreón, Matamoros, San Pedro, Francisco I. Madero y Viesca 223 mil votos, alrededor de un tercio de los que el PRI captó en todo el estado.

Ese caudal de sufragios supera en 32% los 152 mil conseguidos por Humberto Moreira en 2005, cantidad que Torreón le produjo casi por sí solo a su hermano Rubén el 3 de julio. Seis años antes, Enrique Martínez captó 131 mil votos, apenas 3 mil más que el PAN. Sin embargo, le concedió a La Laguna las principales carteras: Gobierno (Raúl Sifuentes), Finanzas (Javier Guerrero), Obras Públicas (Jorge Viesca) y Procuraduría de Justicia (Óscar Calderón). El ex alcalde Heriberto Ramos Salas ocupó la presidencia del Congreso.

Entre las primeras designaciones que Rubén Moreira anunció antes de tomar posesión, no había considerado a Guerrero ni a Riquelme. ¿Por qué decidió incorporarlos casi de último momento? Turismo y Cultura eran demasiado poco. Fue entonces por el peso electoral de La Laguna, para equilibrar el gabinete, por la circunstancia política —modificada por el escándalo de la deuda—, por la necesidad de abrir espacio a grupos que hasta hace poco habían sido marginados y para marcar distancia del gobierno de su hermano.

Al margen de sus méritos, la designación de Sofía García en Cultura debe entenderse como una concesión a su tío Jaime Camil, figura polémica e influyente en los gobiernos de Miguel de la Madrid y Ernesto Zedillo. Sobre sus negocios (entre los que se cuenta el comercio de armas, según puede consultarse en diversas publicaciones y en las redes sociales), conexiones políticas y aficiones personales se han escrito múltiples historias dentro y fuera del país. Camil es un empresario cercano al candidato presidencial del PRI, Enrique Peña, con quien se ha exhibido en Torreón en festejos familiares.

Juan Ramón Jiménez, periodista e investigador mexicano especializado en crimen organizado, cita a Camil en varios trabajos. Su nombre aparece también en el libro “La Familia Presidencial. El Gobierno del Cambio Bajo Sospecha de Corrupción”, de Anabel Hernández y Areli Quintero. Por su parte, el Blog Universitario de Denuncia del Crimen Financiero, lo incluye en una averiguación sobre poderosas redes internacionales.

Justamente uno de los aspirantes al Congreso federal por La Laguna es José García Triana, cuñado de Jaime Camil y padre de la secretaria de Cultura. García es actualmente recaudador de Rentas y se ostenta como político de altos vuelos. No debe serlo pues, hasta donde se sabe, su influencia le ha venido siempre de Camil. En las últimas sucesiones estatales, García Triana ha ido siempre con el viento que corre.

Los círculos culturales de la capital recibieron con optimismo el nombramiento de Sofía García cuyo predecesor, Armando Guerra, tuvo un desempeño deplorable.

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