Miguel Ángel García insiste en que sigue vigente como aspirante respaldado por la neocúpula panista para la candidatura a la alcaldía de Monterrey.

Pero en las negociaciones con el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Fernando Larrazábal ya lo borró de la lista, postula a otros aspirantes; y se ocupa, además, de candidaturas más importantes.

Ahora pide que el candidato para Monterrey sea uno de entre tres: Juan Carlos Ruiz, Enrique Barrios o Margarita Arellanes.

Y antes de pactar la alcaldía, está ocupado en defender su candidatura al Senado, que le regatea el CEN. La pide para él o para Raúl Gracia, con cualquier otro recomendado por México para la segunda posición, así sea para el empresario Héctor Domene.

Lo que no aceptan los líderes del grupo San Nicolás, es que los releguen a la segunda posición para el Senado, porque hay la perspectiva de derrota panista y siendo así, sólo llega a la Cámara Alta el que vaya primero en la fórmula.

En cuanto a las diputaciones federales, el CEN decidió que la mitad sea por designación y la otra sea resuelta por el grupo local.

Si el veto a Larrazábal en sus pretensiones de escaño no se modifica, aún le quedan abiertas las posibilidades de una diputación plurinominal. O hasta una local, por San Nicolás, para ir a fortalecer al panismo que se ha dispersado por la mala gestión del alcalde actual.
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