El afán sectario. Sobre todo en “Rolling Stone”, tan dada a complacer a sus mejores patrocinadores: las disqueras. A la cabeza de la lista, una obviedad: Radiohead. El resto se desliza entre altas ventas, hitazos de charts. Allí conviven Beyonce y Eminem, Arcade Fire y Jay Z. Hitazos. Modas.
Cada quien sus favoritas y cada quien sus quejas al respecto. Lo siguiente no es un afán de reprochar una lista descompuesta de origen, sino el de señalar ciertas omisiones que sorprenden frente al nivel a su maestría, a sus aportes en esta década ciertamente poco fructífera, cualidades ambas celebradas por la crítica especializada y por un amplio sector del público.
Es curioso que la lista no contemple un género que se ha hecho cada vez más presente en este siglo: el techno con sus subgéneros, que vienen desarrollándose desde mediados del siglo pasado y ahora están en su punto. Cómo omitir el regreso esperadísimo de Portishead con “Third” o el de Massive Attack en 2003.
Mientras aparecen pastiches del rock clásico al por mayor (léase The Strokes, The Killers, Kings of Leon” y un largo y lamentable etcétera), las leyendas vuelven para con giros interesantísimos. Iggy Pop volvió en 2009 con voz crooner en “Preliminaires” y en 2008 resurge Robert Plant con una voz dulcísima y un vuelo country renovado, al alimón con Alison Krauss, en “Home”.
Qué decir de las voces formadas en el jazz, con variantes modernas forjadas en el ambiente, el chill out y otros géneros. Allí están voces experimentales con nuevos caminos para la música: Jay Jay Johanssen, Beck, Angela McCluskey, Pink Martini.
Mientras Moby, con los mismos sampleos de siempre, sigue diciendo que sólo él y Norah Jones han renovado la música americana, la auténtica escena indie renueva todos los días desde Williamsburg, Brooklyn, donde Sufjan Stevens y Gabriel Byrne son la avanzada.
Con “Around the Sun”, del 2004, REM siguió dando la cara por el extinto “alternativo”, mientras Herbie Hancock, maestro experimental del jazz, alumno y participante del alucinante “Bitches Brew” de Miles Davis, le ponía nuevo rostro a una de las madrinas del grunge, Joni Mitchell, en el “Letters From Joni” que arrasó los Grammys en la cara del repetitivo Bono y sus hijos, los de Coldplay.
Ahí donde Jay Z sigue haciendo lo mismo, donde Eminem destaca por el escándalo, Outkast ha hecho historia con un disco considerado entre los 5 mejores del rap, junto a leyendas como Run DMC y Public Enemy: “Speakerboxxx/The Love Below”, álbum doble del 2003.
Cada quién sus quejas, insisto. Escúpanme si quieren, pero las afirmaciones anteriores provienen de crítica especializada, de las preclaras tendencias marcadas, de un riesgo evidente en el hecho de que pocos de estos discos son éxitos de venta, ergo, no son dignos de ser considerados por “Rolling Stone”.
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