Usted ya vio los videos de las llamadas “Ladies de Polanco”, a las cuales mejor deberíamos llamar “Las Muchachas Perdidas”. Ellas ya fueron identificadas por las instancias judiciales en el DF y una fue trasladada por la Policía de Investigación, en calidad de presentada, ante el Ministerio Público de la Fiscalía Desconcentrada en Miguel Hidalgo y fue puesta en libertad después de pagar una multita de mil 794 pesos, por incurrir en dos faltas administrativas: golpes sin causar lesiones y agresiones físicas o verbales a una persona, aunque no hay nada aún respecto a los ultrajes y la resistencia que opusieron las dos mujeres ante los oficiales. A la otra mujer se le sigue buscando para que se presente y cumpla con la obligación correspondiente. Son mujeres que han estado en busca de fama y reconocimiento público y que, sin duda, la alcanzaron en sólo cuestión de minutos.

Una de ellas, María Vanessa Polo, es la Miss Puebla 2004. Es la que dice la frase que indignó, con justa razón, a todo el auditorio de México. Le grita al policía que intentaba hacer cumplir la ley que es un “asalariado de mierda”, concepto que nos abarca a la mayoría de los mexicanos que tratamos de trabajar con responsabilidad para ganarnos el honesto salario que nos permite vivir. La otra mujer, la más agresiva de las dos, es Azalia Ojeda, alias “La Negra”, cantante frustrada, según ella licenciada en Idiomas, de lenguaje ampliamente florido, participante en el reality show Big Brother, en donde dijo, entre otras cosas, que ella prefiere que hablen mal de ella a que no hablen y acepta que es visceral, además de que dice que “De los madrazos aprendes”, haciendo evidentemente de la violencia su estilo de vida.

Para mayor sorpresa del respetable público, se supo que ni ella misma se respeta: está registrada como policía en activo del cuerpo de Guardias de Seguridad Industrial Bancaria y Comercial, del Valle Cuatitlán, Texcoco, en el Estado de México, con un salario de 3 mil pesos y, lo que es más importante, tiene una placa de policía con el número 290588, que le sirve para pasarse los altos, estacionarse en lugares prohibidos e identificarse con sus iguales, como patente de corso.

De este evento se pueden desprender algunas reflexiones. En primer lugar, varias de las conductas que las mujeres muestran en ese video nos hablan del total desprecio a la autoridad, no sólo a la Policía, sino a lo que ésta representa. No les tienen miedo y así se los gritan. En segundo lugar, nos preguntamos ¿por qué no fueron detenidas? En el video es claro que no iban solas, porque una de ellas se sube a la camioneta en el asiento trasero ¿Con quién iban? ¿Quién las protege? Y en tercer lugar, debemos preguntarnos ¿qué tipo de actitudes son las que quedan sin castigo en esta sociedad?

Además, estas dos personas manifiestan un trastorno que en psicopatología hemos llamado psicopatía o trastorno disocial de la personalidad y se caracteriza por la violación de los derechos básicos de los demás y las principales normas sociales.

En ellas es notorio el fracaso para respetar el comportamiento legal, cometiendo repetidamente actos que pueden ser motivo de detención. Dan indicios de deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias y estafar a otros para obtener un beneficio personal. Muestran irritabilidad y agresividad, indicado por agresiones constantes. Tienen despreocupación por su seguridad y la de los demás. Son irresponsables hacia el trabajo y las obligaciones económicas. Evidencian completa falta de remordimientos, como lo indica claramente sus mensajes en Twitter, donde elaboran justificaciones por haber dañado o maltratado a otros, diciendo que los policías les robaron su bolso y otras lindezas más.

Este trastorno normalmente comienza antes de la edad de 15 años y es ocasionado por un patrón familiar en donde prevalece la violencia, indicando la evidencia clínica que es la madre la que trasmite con mayor frecuencia los patrones de violencia de este tipo de sujetos. Esta es “La Negra” y lo único que quisiera es que no tenga hijos, porque esa es la herencia que les dejará. Y espero no me toparme con ella en una calle oscura o tener algún accidente vial con su camioneta, porque seguramente no saldré ileso de ese encuentro.
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