ASÍ SUENA ESA FRASE: LAS Instituciones.
SER INSTITUCIONAL.
ES DECIR, LEAL, RESPETUOSO DE las instituciones.
PERO VIVIMOS EN LA ERA en que faltar al respeto de quien sea y quien se deje, es deporte nacional.
¿QUÉ COSA RESPETAMOS?
HOY, NI LA IGLESIA, NI las universidades… ni la libre empresa, ni los partidos políticos.
TODO SE QUIEBRA, SE ROMPE o lo rompemos.
¿EL GOBIERNO?
QUEDA EL EJÉRCITO, Y DESPUÉS algunas instituciones de seguridad federal.
NO MÁS…
NO ME QUEDA DUDA DE que gran parte de los problemas que ahora tenemos, se deben a que se perdió el respeto a las instituciones.
PERO NO SÉ, A CIENCIA cierta, si nosotros le perdimos el respeto, o los encargados de las instituciones perdieron el respeto que se les tenía.
QUIZÁ FUE PARTE Y PARTE…
Y NO VEO A LOS partidos políticos, ni a la Iglesia, ni a las Universidades…
ni al Gobierno, enfrascados en una lucha por recuperar el respeto.
Y TAMPOCO VEO A CIUDADANOS dispuestos a cambiar el chip para brindar respeto a las instituciones.
EN CAMBIO, LOS MALEANTES SÍ tienen respeto a su propia institución, a su propia divisa.
A SU PROPIA HAMBRE Y a su propio rencor en contra de todo y de todos.
DE ESTE LADO NO TENEMOS instituciones sólidas.
DEL OTRO LADO, SÍ…
POR SI NO TUVIÉSEMOS BASTANTE, tenemos además a una caterva de políticos ambiciosos y sin escrúpulos, que para erigirse en salvadores de la patria, destruyen las instituciones para subir a sus ruinas y prometer reconstruirlas.
Y AQUÍ ESTAMOS, ASÍ NOS encuentra la realidad, divertidos de ver cómo a la sociedad, nuestra sociedad, se la carga el payaso.
O SE LA CARGAN LAS ambiciones de otros… en nuestro nombre.
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