Mucho tiempo se pensó y se dijo que la jirafa no emitía ningún sonido y que esto era parte importante de su seguridad, viviendo como vivía y vive rodeada por puras fieras. La verdad, yo también viviría en un perfecto mutismo que quizás sería aplaudido por una buena parte de la comunidad que habito: Germán “El Jirafa” Dehesa.

Ahora sabemos que este mamífero artiodáctilo ya tiene un largo rato de estar entre nosotros y, si bien es muy parca en el habla, esá muy atenta y lo está por la novedad constante del mundo y porque si se descuida, le cae encima chico leonazo y la mata con el puro impacto.

A este respecto, bien sabemos de la predilección de los leones con respecto a las jirafas. Las encuentran deliciosas y suelen ser su platillo favorito. ¡Jumy, jumy!, suele decir la jirafita que se aproxima a su hogar de regreso de la escuela. Normalmente los leones se comen crudos sin más aderezo que su propia y generosa bilis.

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