Jesús de Montreal (1989)
Jesús es actor de teatro y tentado en un rascacielos por un demonio de traje gris. El templo es el escenario; los mercaderes, la industria del espectáculo. El mesías es prendido de noche, durante una actuación, para luego de agonizar crucificado de sondas en un hospital, resucitar a través de sus órganos donados. Se trata de la novedosa relectura a la Pasión protagonizada por el actor canadiense Lothaire Bluteau. A pesar de la polémica desatada debido a la desacralización del personaje, la refrescante transposición del drama milenario a un contexto moderno, dio a esta cinta numerosos premios alrededor del mundo.
Jesucristo Superestrella (1973)
El colmo. Una ensalada de parábolas bíblicas y ajustados leotardos. Judas trama su traición por Broadway. La Magdalena levita como Olivia Newton John sobre la duela. Dirigida por Norman Jewinson, esta gringuísima versión aportó lo suyo a la historia universal de la infamia. Además de la blandengue encarnación del Cristo bailarín en la edulcorada persona del texano Ted Neeley.
De Galilea a Iztapalapa
En nuestro país, el asunto fue más o menos irregular: desde los tiempos del cine silente hasta “Cristo 70” de Alejandro Galindo (encarnado por el galán telenovelero Carlos Piñar, y con un jovencísimo Gabriel Retes como Judas hippie) pasando por “Jesús, Nuestro Señor” (dirigida por Miguel Zacarías y protagonizada por Claudio Brook) hasta la oscura fábula de “Nazarín”, dirigida por Luis Buñuel y encarnada magistralmente por Paco Rabal, la veta celestial de nuestra cinematografía ha ido casi siempre a ras de tierra.
Corazón valiente vs Sagrado Corazón
Luego de un largo rosario de Cristos caucásicos, en marzo de 2001, la BBC de Londres propuso su nueva versión del “Mesías”, apelando a sesudos estudios antropológicos. Por medio de reconstrucciones óseas y mediante lo más avanzado de los gráficos 3D, el rostro del aludido dio una pinta más o menos palestina: moreno, barbado, el mentón salido y dos dedos de frente. Más cerca del Hombre de Cromagnon que del Cristo gore de Mel Gibson. Con el agravante de parecer demasiado árabe, y aun más en los tiempos que corren, fue calificado como un fiasco por los misteriosos mecanismos de la predilección masiva.
Bardo de las bardas
“La única iglesia que ilumina es la que arde.”
Piotr Kropotkin
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