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Juan Latapí
Juan Latapí
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02 Octubre 2016 03:10:00
Las notas rojas de los diarios locales
DESDE HACE ALGUNAS SEMANAS, LAS notas rojas de los diarios locales comparten espacio con la efervescencia política de las elecciones del próximo año.

ABUNDAN LAS DECLARACIONES DE LOS aspirantes y las consabidas descalificaciones para que tal o cual candidato y su partido conserven o suban al poder para ejercerlo a sus anchas durante los próximos años, en el caso de la gubernatura. Y por un año en el caso de las alcaldías, pensando en las futuras de tres años.

LOS SUSPIRANTES QUE HAN HECHO públicas sus aspiraciones políticas, tímida o abiertamente, empiezan a practicar el juego sucio de las descalificaciones; por lo pronto en lo oscurito y en cualquier momento lo harán con todo descaro y hasta vulgaridad.

SIN EMBARGO, NINGUNO DE ELLOS ha dicho públicamente qué proponen, cómo son, qué piensan, cuáles son su trayectoria y experiencia, qué se supone que debemos esperar de ellos y un largo etcétera que no aclara absolutamente nada.

ARGUMENTARÁN ALGUNOS QUE LA DICHOSA Ley Electoral les impide actos anticipados de campaña. Sí, esa misma Ley que se hace de la vista gorda como fue el caso de las tarjetas de Monex y de Soriana, en la pasada elección presidencial.

NADA HACE SUPONER QUE LOS candidatos no serán más de lo mismo. Vendrán las campañas con multitud de promesas; mentirán –unos con chispa y otros burdamente-, presumirán con dotes histriónicos su caridad, solidaridad y buena onda con todo mundo, pero a final de cuentas todo seguirá igual si no es que peor.

SE GASTARÁN FUERTES SUMAS DE dinero en las campañas, mucho del dinero invertido no aparecerá reportado; habrá un proceso electoral plagado de irregularidades, adosado con acusaciones y bravatas y a final de cuentas habrá un vencedor.

SABEMOS QUE EL ESFUERZO Y los recursos invertidos en la campaña no serán los mismos que se emplearán para “gobernar”. Se trabaja invierte y planea intensamente para ganar, no para servir a la comunidad; el único objetivo es alcanzar el cargo, lo demás es lo de menos.

QUIEN GANE DEBERÁ CUMPLIR CON los compromisos adquiridos, no con los electores, sino con quienes invirtieron y les ayudaron a ganar. Repartirán puestos y cargos para pagar favores y saldar las deudas, asignarán contratos y prebendas sin importar la opacidad.

POCO A POCO EL PODER los hará levitar, el orgullo los irá ensordeciendo y la soberbia les borrará la memoria. La sencillez y camaradería del candidato se transmutarán en pedantería y descortesía, como si se tratara de pequeños dictadores. Así suelen funcionar estas cosas.

HACE ALGUNOS MESES, EL EDITORIALISTA de El Norte, Luis Marcelo Villarreal, decía que hay tres razones por las que los alcaldes son una especie de dictadores municipales; la primera es por el poder excesivo que la ley le otorga a cada alcalde, porque le da la mayoría en el ayuntamiento; la segunda es la confabulación entre partidos en el Congreso local para aprobar las cuentas de sus respectivos alcaldes: una mano lava la otra; y la tercera, por la percepción del electorado de que el alcalde es quien por ley gobierna el municipio.

ACTUALMENTE UN ALCALDE QUE GANA las elecciones entra con la mayoría del ayuntamiento en la bolsa, matando la pluralidad que debe existir.

ASÍ EL ALCALDE –SOSTIENE VILLARREAL- puede tomar decisiones unilaterales, siendo un mero trámite el presentarlas en su reunión con el cabildo: ya tiene el voto a favor de la mayoría antes de sentarse en la mesa.

EN OTRAS PALABRAS, EL ALCALDE está gobernando al municipio sin ningún contrapeso.

ANTE ESTO EL EDITORIALISTA PROPONE dos alternativas. La primera es reducir a la mitad el número de regidores que entran por estar en la lista del alcalde ganador, así como quitarles el derecho de proporcionalidad a los regidores que estén en esa lista, en el entendido de que ése es un derecho exclusivo para representar a las minorías, no a los gigantes.

LA OTRA ALTERNATIVA QUE PROPONE es seguir el ejemplo de Nayarit y Guerrero en donde se reformó la ley para que se vote por una fórmula de alcalde y síndico, eligiendo cada demarcación electoral dentro del municipio a su respectivo regidor, en adición a los regidores por representación proporcional.

POR ÚLTIMO, SEÑALA QUE ES hora de ponerle un alto al poder absoluto de los alcaldes, a todos los abusos de poder en licitaciones, desarrollo urbano, desvíos de recursos, que quiebran al municipio. Se necesita que los regidores sean representantes reales de la ciudadanía y no títeres del alcalde en turno.

TERMINA PREGUNTANDO A LOS REGIDORES si van a representar a la gente o asumirán el rol de lacayo, “minions” del alcalde, para el inicio de una carrera política partidista.

ESTE TIPO DE PROPUESTAS OXIGENARÍAN el sistema político que actualmente padecemos, provocando mayor participación de la gente no solo en los procesos electorales. Desafortunadamente sabemos que este tipo de propuestas no son bien vistas por quienes ostentan el poder y difícilmente se llevarán a cabo.

SI QUERÍAN UNA PROPUESTA, AHÍ está una.


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