ES TAMBIÉN CATÓLICA, PERO NO cree en la Virgen de Guadalupe, tiene pues un toque de cristiana, de evangélica.
NOS HEMOS PASADO LAS HORAS platicando en mi oficina, la escucho hablar de las señales que Dios le manda cuando está en medio de una tribulación.
CON MANCHA A VECES ME reflejo en mis años mozos, por lo rebelde y orgulloso.
ME HA PLATICADO CÓMO PASÓ casi seis meses sin hablarle a un familiar y mi mente vuela, regresa a aquella barriada, a recordar a Panchín que alguna vez me dijo… “Yo creo en la Virgen y en todos los santos”.
Me quedé callado… “Seguramente eres aleluya”.
Me quedé callado.
ES CIERTO QUE NO IBA a misa, que no le besaba la mano al padrecito y que además no sabía persignarme.
PERO NO TENÍA UNA CLARA idea del por qué aquello fuese tan importante.
SEGUÍ CALLADO MIENTRAS PANCHÍN ME restregaba la diferencia de mis creencias con las suyas, con las de todo el grupo allí presente.
¿QUÉ CÁRAJOS TENDRÍA QUE VER eso de creer o no creer con que no me dejaran tomar el garrote y batear en un beisbolito callejero? PERO ME QUEDÉ CALLADO… CALLADO y rumiando frases que yo mismo no entendía.
ME AJUSTÉ LA CACHUCHA Y me fui, mientras a mis espaldas gritaban… “¡Aleluya… aleluya!” FELISA ME VIO LLEGAR… ME vio tirar la cachucha al rincón y patalear de coraje.
No dijo palabra alguna… “¿Te dijeron cosas?” “Que soy aleluya”.
NO DIJO NADA MÁS… SE fue a la calle y regresó como a la media hora, me tomó de la mano, me jaló directo hacia la Iglesia del Monumento a los Caídos.
SILENCIO DE ELLA Y SILENCIO mío… SI TENÍA QUE INTEGRARME SERÍA a como diera lugar… “NO CREAS EN LO QUE vas a hacer… es nada más para que ya no te molesten, si te persignas no pienses que te persignas, sino que te rascas y mueve la boca, pero no repitas lo que dicen”.
HABÍA UN RITO, RECUERDO… TODOS sentaditos, todos con los pantaloncitos arremangados.
Me tocó Panchín… “LE VAS A LAVAR LAS patas, es de humildad, y así van a sentir que eres de ellos, pero tu corazón es de Dios, ¿Entiendes?” Dije que sí, con la cabeza gacha… ME ARRODILLÉ E IBA A tomar los pies de Panchín cuando vi esas espantosas uñas negras, percibí la hediondez de sus extremidades mal cuidadas.
“Ma´Pile”, le dije a Felisa… “¿Qué pasa?” “Mejor que me digan aleluya, pero yo no le agarro las patas”.
SÍ, FELISA SE DIO CUENTA de que tenía problemas con la humildad y entonces se arrodilló conmigo, ella tomó los pies y yo nada más les echaba agua encima.
LO DE LA INTEGRACIÓN SE arregló, mi otro problema ha durado un poco más.
.(JavaScript must be enabled to view this email address)
| Comparte ese artículo: |
|



