Si nació usted en el siglo pasado, antes de los años 80, muy probablemente le tiene miedo a las computadoras. No el miedo de poderlas descomponer si oprime una tecla de la que no sabe bien a bien qué función tiene, sino verdadero miedo. Esa sensación que se despierta cuando se acerca a un ser desconocido y del que se ignora que reacción va a tener, si podrá hacer algún daño o si se apoderará de la voluntad de su propietario. Por ese miedo es que se han construido muchos mitos y se ha pensado que puede hacer mal a las nuevas generaciones.

Si es de la generación que tuvo como compañía infantil solamente al radio o la televisión, sabe que la computadora sigue la lógica del pensamiento de los humanos, pero cree que esa extraña máquina puede llegar a ser más poderosa que nuestro cerebro. Si estuvo en la universidad antes del advenimiento de la nueva época, aunque escuchó hablar en las aulas de la lógica formal, del funcionamiento de las neuronas en el cerebro o del cuerpo como un sistema, ignora conceptos como los de redes neuronales, sistemas expertos, lógica difusa o computación evolutiva, lo que le puede hacer creer que en el fondo la computadora es una máquina casi mágica que realiza procesos tan increíbles que, como dice el personaje de John Connor, en la cinta “Terminator”, los seres humanos “serán una subespecie frente a las máquinas”. El presente da la impresión de que los seres humanos no estamos preparados para el futuro que viene de la mano de las computadoras.

A pesar del miedo, en todas partes están apareciendo las computadoras. Las casas, las oficinas están llenas de ellas. En este momento social en donde el contexto se tornó tenso, tanto el ambiente laboral como el familiar se llena de estrés, que se contagia con gran facilidad, y está comprobado que la mayor carga de estrés fuerza a cometer más errores, tanto en el trabajo como en la relación familiar. Pero, asómbrese usted, no es solo eso: también las máquinas van a funcionar mal. Investigadores de la Universidad de Princeton, en el programa de investigación Princeton Engineering Anomalies, han estado estudiando el efecto de la mente sobre las máquinas, sobre todo en las computadoras, y han obtenido datos significativos que indican que la mente, en estado de estrés, puede interactuar negativamente con el funcionamiento de cualquier aparato. Esto indica la necesidad de que tanto los jefes como los padres procuren que sus oficinas y sus familias tengan un ambiente más tranquilo y con ello no solamente se evitarán errores humanos, disgustos y agresiones, sino también que las máquinas se salgan de control.

Ahora es más cómodo tener una computadora que un perro. Los perros hacían cosas que las máquinas no podían, como por ejemplo, ladrar. Pero investigadores de la Universidad de Tokio han refinado tanto la síntesis de voz que se vencieron las limitaciones relacionadas con la capacidad de autoafinación, combinación crucial que puede permitir a las máquinas desde cantar hasta ladrar con total parecido a cualquiera de esos nobles animales.

Y usted se dirá que de cualquier manera aún hay una considerable brecha entre los que pueden tener una computadora, en su casa o en la escuela y los que no pueden tenerla.

Pero esto ya tendría que ser así. Un científico norteamericano llamado Nicholas Negroponte, fundador del Media Lab, laboratorio del Instituto Tecnológico de Massachusetts, inició hace algunos años una campaña para donar computadoras de bajo costo a los niños pobres de todo el mundo con aparatos fabricados en China.

En su laboratorio, Negroponte desarrolló la computadora portátil más avanzada y ecológica del mundo, diseñada para infundir a los niños la pasión por aprender. El hace tres aportes revolucionarios. En primer lugar, basa el sistema operativo de las computadoras XO en programas libres, que no pagan regalías. En segundo, están diseñadas para utilizar menos de un décimo de la energía que usan las laptops, con la posibilidad de ser cargadas por energía solar o con una manivela, pudiendo funcionar en cualquier lugar remoto, teniendo cámara de fotos y video incorporados, así como conexión inalámbrica a Internet. En tercer lugar, estableció una campaña de financiamiento dirigida a empresas y personas de países ricos y por cada computadora donada, se recibe otra más. Si Lujambio impulsara la campaña y si las escuelas que están en los municipios con alta marginación recibieran sus computadoras, se estaría haciendo participar de esta revolución a niños que jamás se imaginaron pudieran tener en sus manos esa herramienta que, con miedo y todo, ha hecho el cambio más profundo que la humanidad recuerde. La ciencia está poniendo los cimientos de la verdadera revolución mundial.
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