Sí, ¿no?.

- Es que… don Próspero, como que no va.

- ¿Por qué?.

- Porque ya hay demasiado fanatismo en México como para darle ahora la calle a los fanáticos.

- Pero profesor, el hecho de que se lleven a cabo manifestaciones públicas de tal o cual secta o religión, no tiene por qué verse como algo malo.

- Ya vio usted lo que sucedió con el fanatismo de Isabel la Católica, que hizo asesinar a miles de personas inocentes ya ni siquiera por creer o no en Dios, sino por quitarles sus
pertenencias en favor del catoliquísimo “santo oficio”, que estaba formado por la peor escoria de España en materia de crueldad y violaciones a la ley de “su” Dios.

- ¿Usted no es católico?.

- Lo soy. Pero “mi” Dios no me permite hacer lo que esos “santos adoradores del Señor” le hicieron a la humanidad.

- En todo esto que me ha dicho no le falta razón en ningún punto.

- Y si no está convencido de lo dañino que resulta el fanatismo, baste recordar “la cristiada”.

- Otro episodio sangriento de la historia de nuestro país.

- Una guerra iniciada por los curas. Porque cuando los curas dijeron que el gobierno había cerrado las iglesias estaban mintiendo. Ellos las cerraron para indignar a la feligresía y lanzarla
a la muerte contra los efectivos federales. Eso es un crimen. Un asesinato cometido por los curas.

- Sí. Curas que para el gobierno, para todos los gobiernos de este país, exceptuando el de Juárez, han sido muy útiles para mantener sometido al pueblo mediante sus sermones,
regaños, amenazas y excomuniones.

- ¿Quiénes fueron los primeros y los últimos enemigos de don Miguel Hidalgo y Costilla y de don José María Morelos y Pavón?.

- Los curas. El santo oficio.

- ¿Lo ve?. Y ahora van a poder celebrar los santos oficios en cualquier lugar y a cualquier hora. Qué retroceso.

- Cálmese profesor. Puede usted caer en el error de ellos, que a la práctica de la intolerancia, no reconocen otra religión que la católica.

- Claro, porque las otras no “cotizan” al Vaticano.

- Realmente el hecho de que ahora puedan hacer misa y lo que sea es bueno, porque de esa manera todos los que son de otra religión ya podrán hacer sus manifestaciones públicas de
fe, sin que los jerarcas católicos los manden a la hoguera.

- Pero esto va a ser un carnaval.

- Ya lo es. El gusto por el futbol se manifiesta a niveles de fanatismo, de llanto, de oración y de guerra. Igual que los aztecas gritaban llamando a Huitzilopochtli gritan ahora los
fanáticos de las “chivas” y los “cremas”.

- Y el PRI y el PAN y el PRD.

- ¿Lo ve?. Ya hay toda clase de manifestaciones. Unos creen que el Dios católico es vengativo, otros creen que el Dios musulmán es guerrero y otros creen que Peña Nieto, el “Peje” y
Josefina son capaces, honestos y milagrosos.



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