Casi todas las actuales alcaldías de los 38 municipios de Coahuila terminarán bien endeudadas y emproblemadas económicamente por diferentes razones, predominando la mala administración, el despilfarro, las uñas largas y otras causas que sale sobrando mencionar, porque a final de cuentas la realidad es que los presidentes municipales electos que comenzarán el primero de enero del 2010 habrán de tener bastante ingenio, creatividad e inteligencia.

En muchos de los casos, la situación además de angustiosa, es lamentable porque independientemente de recibir o no un préstamo bancario para concluir obras en proceso, él o los nuevos alcaldes pagarán los platos rotos de errores garrafales que cometieron durante su administración los que se van el 31 de diciembre entrante, en especial, disposiciones que giraron con irresponsabilidad y alentados por uno que otro asesor o cercano colaborador que les “calentó” y alegró la oreja para mal orientarlos a cobrar derechos o impuestos improcedentes.

Un caso concreto fue el de Nueva Rosita, oficialmente llamado San Juan de Sabinas, que ha sido mal gobernado y mal administrado por Óscar Ríos, un pseudopolítico que se perdió en las nubes del poder cuando que hace poco más de tres años logró un contundente triunfo que los habitantes de Nueva Rosita echaron las campanas a vuelo dando por ello que sería un extraordinario edil y ¡oh sorpresa!, chasco y desaliento que se dieron.

Los malos consejos le animaron y se atrevió a aplicar un derecho municipal o impuesto a toda aquella empresa, institución o persona que tuviera un anuncio en la vía pública.

Con una irresponsable audacia y echando “cuentas alegres”, se fue sobre grandes capitales como Teléfonos de México, Banco de Comercio y otras empresas más que se ampararon y con la cintura en la mano ganaron una demanda por lo inconstitucional del cobro, fallando la Suprema Corte de Justicia, en contra del edil Óscar Ríos y ordenando reintegrar más de 20 millones de pesos cobrados y ya gastados por esa pésima administración, pagando los platos rotos el nuevo edil que empezará su gestión con hartas deudas entre ellas ese inconstitucional derecho cobrado y gastado.

Óscar Ríos, lamentablemente para los habitantes de ese carbonífero municipio, tuvo desastrosos 4 años y la entrega de su administración termina en una de las peores condiciones en la historia de este municipio.

Antonio Nerio Maltos, el joven y nuevo presidente Municipal de Nueva Rosita o San Juan de Sabinas, con una extraordinaria tranquilidad, pero con toda sabiduría y filosofía, más tardó en lograr su triunfo en las urnas del 18 de octubre pasado, que dedicarse a analizar, estudiar y entrar de lleno a revisar formas y maneras de afrontar la mala administración, compromisos económicos y carencias con que recibirá el municipio.

Con estudios económicos, financieros y de negocios en los Estados Unidos y pese a su juventud, la comunidad de Nueva Rosita, lo califican como un buen empresario, pero sobre todo, serio, responsable y emprendedor coahuilense con distintas facetas en su vida cotidiana que además de extraordinario administrador, un ferviente protector de la fauna y un gestor y benefactor del deporte en general de la Región Carbonífera.

A sus amigos y conocidos, Antonio Nerio Maltos, ha dicho: Estudié economía, no para administrar riqueza, sino para administrar pobreza. Mucha razón tiene el inquieto político, pues lo meritorio no es administrar y manejar riqueza, sino cómo sortear y salir adelante de situaciones adversas financieras. Por eso, los ciudadanos que le otorgaron su voto, no sólo confían, sino que dan por hecho, que sabrá sacar al buey de la barranca, como bien decimos los norteños, sin que sea esta alusión al animal que metió a Nueva Rosita en estas broncas. (http://www.intersip.com.mx)
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