En ese ilícito que cuesta al pueblo mexicano, porque al final de cuentas se trata de impuestos lo que vía combustible genera Petróleos Mexicanos, se ha dicho y denunciado públicamente que están involucrados desde policías federales, estatales, algunos concesionarios de gasolineras que aunque lo nieguen, hay quien y quienes jamás han dejado de comprar el diesel u otro combustible “ordeñado” de los ductos de Pemex.
Los medios de comunicación de Coahuila han publicado extensos y bien documentados reportajes de los lugares y puntos en donde se hace la venta de este combustible robado y que generalmente lo compran a precio de ganga los transportistas en particular.
Se trata de toda una organización de maleantes y que al menos en Coahuila “trabajan” desde hace bastantes años y de ninguna manera es una novedad y existía desde antes de lo que ahora llaman delincuencia organizada.
Lo único nuevo es que en este jugoso negocio están involucrados funcionarios de buen nivel de la misma paraestatal y que algunos sean de Coahuila, al menos es lo que señalan y afirman algunos medios de comunicación.
De confirmarse la participación de altos funcionarios coahuilenses, se menciona a uno específicamente de ellos, ello lastimará no sólo a sus paisanos, sino a los mismos compañeros panistas que es partido político a que pertenece ese personaje.
Me refiero al ex senador, ex alcalde, ex empresario y ex de otras muchas cosas, Rosendo Villarreal Dávila, quien como ex de todo lo que ha sido, se ha dedicado a señalar con índice de fuego a quienes para él son corruptos.
El “Tío Chendo”, conocido así como sus allegados, antes de llegar al buen trabajo que consiguió en Pemex, fue implacable con sus enemigos políticos y más tratándose de origen priísta.
Insistimos, en caso de confirmarse que en toda esa podredumbre sacada de Pemex tiene participación Rosendo Villarreal Dávila, será doloroso para el propio Partido Acción Nacional, al que no sólo pertenece, sino en años anteriores antes de ingresar a la paraestatal se dedicó a recorrer el estado para exigir honestidad y participación partidista a lo que él llamó el partido incorruptible, sería porque Acción Nacional no tenía en esos años mucho de dónde escarbar con las uñas, ya que todavía no llegaba agua a las milpas panistas.
Es un castigo, que es el caso del Tío Chendo, escupir para arriba y que le caiga encima, pues viene al caso una vieja costumbre de un “empresario” editor coahuilense que tras advertir a sus reporteros del castigo que aplicaría en caso de saber que andaban robando, “chayoteando”, sobornando, etc., la respuesta que daba a sus empleados era: “Para robar, nomás yo”.
Cierto o no, pues es conveniente esperar el resultado de las investigaciones, ahora que supuestamente involucran al tío Chendo en el robo multimillonario del combustible succionado u ordeñado de los ductos de Pemex, se hacen preguntas y respuestas sarcásticas y mordaces sobre “ahora entiendo porqué prospera esa empresa transportista”, “ah, con razón tanta buena vida” y otras más, pues hay que reconocer que el morbo, las suspicacias y las verdades y rumores son el pan de cada día.
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