Con sorpresa y asombro, leí en días pasados la noticia de que un ex Presidente de Guatemala, fue encarcelado bajo la acusación de “lavado de dinero”, convirtiéndose de esa manera en el primer ex mandatario de un país centroamericano que es puesto tras las rejas, por nexos con traficantes de drogas y en los últimos 90 años.

En l920, Manuel Estrada Cabrera, que gobernó a los guatemaltecos a los finales de l898. Años después, tras investigarse y comprobarse actos de corrupción, fue privado de su libertad, pues su ambición en el poder le hizo perder el piso y utilizó recursos públicos para enriquecimiento inexplicable, que incongruentemente sí fue explicable al demostrársele que tomó dinero de impuestos para acumular riqueza.

El “ex” Alfonso Portillo, es reclamado por los Estados Unidos por su relación y negocios con cierto grupo de narcotraficantes al prestar su nombre para “limpiar” o lavar dinero proveniente de negocios sucios, al menos así se dice.

Si bien es cierto que el gobierno actual del vecino país centroamericano que antes de entregarlo tiene que recibir elementos y pruebas reales de la denuncia de los Estados Unidos, demuestra que no existe impunidad, protección ni tolerancia en una nación a la que, al menos, es lo que predomina en el consenso general de los mexicanos, está debajo de nuestro nivel en todos los sentidos, aunque nos están demostrando que tienen más decisión, agallas y valor para actuar contra quienes fueron sus presidentes y son acusados de algún delito.

Duele decirlo, sin embargo, aunque la verdad nos incomode, los mexicanos vemos muy lejano el día en que seamos testigos de acciones similares. ¿Será por eso que nuestros gobernantes en el pasado y presente, han hecho y siguen haciendo lo que quieren, marginando al pueblo, enriqueciéndose y pasar por encima de los senadores y diputados federales o será que nuestra Constitución está echa para pisarla y no respetarla?.

Cualesquiera que sea la razón, pero ¿lo veremos aquí algún día? o los mexicanos estamos predestinados a continuar aguantando, tolerando y solapando tantos desatinos, corruptelas e impunidad, por falta de cultura ciudadana de realizar movimientos contra las corruptelas o incapacidad de quienes en el momento dirigen México.

Aunque dicen que no hay pena que dure 100 años ni quién los aguante, pero esa antigua frase ha pasado desapercibida en México y seguirá porque no hay valor ni decisión de nuestros legisladores federales para poner un hasta aquí no sólo para proceder contra los presidentes que ha tenido México y que se han llevado no lo que han podido, sino lo que han querido, haciendo lo mismo parientes cercanos y lejanos.

Los países de Centroamérica, lograron su independencia igual hace alrededor de doscientos años, como México la consiguió con los caudillos y liberales de esa época, aunque en los primeros si han sido capaces para proceder contra quienes atentan con mancillar, violar y abusar por cuanto mandatario se sienta en la silla presidencial.

Cuando llegó a México el dizque cambio y que precisamente con Vicente Fox Quesada, los resultados al terminar su sexenio fue claro y transparente al grado de que no es desconocido para la mayoría que “nació” una nueva familia rica y no pasó nada.

Ya no las generaciones actuales, pero al menos, como una esperanza que dicen que es la que vive al último en los seres humanos, ¿ los mexicanos del mañana o del futuro no cercano, al menos mediano, lograrán ser testigos de lo que en otros países hacen, pese a sus limitaciones en todos los sentidos?.

Esto sí que es una verdadera incógnita que los viejos del presente, no anhelamos ni esperamos llegue a suceder, pero luchamos y pedimos que al menos los mexicanos del futuro, vean a una nación liberada de la corrupción oficial, de la impunidad a quienes ostentan el poder, el enriquecimiento inexplicable y la aplicación de la ley a quienes violen nuestra Constitución.(http://www.intersip.com.mx)
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