En la semana que pasó tuvimos una noticia angustiante para muchos: en el Distrito Federal ya está permitido que las parejas del mismo sexo se unan en matrimonio. Los asambleístas de ese cuasi estado mexicano votaron a favor, convencidos de que permitir el matrimonio entre homosexuales es cumplir el mandato constitucional de eliminar las barreras de la desigualdad y la discriminación.
Muchas cosas están cambiando en este siglo, y una de ellas es la frase tradicional: “Los declaro marido y mujer”, que será sustituida por alguna más simple. El imaginario mexicano inventará muchas.
Por supuesto, la Arquidiócesis Primada de México se inconformó y sostuvo que esos matrimonios son de una inmoralidad tal, que no pueden estar bien con la Iglesia católica aquellos que promueven, apoyan, ejecutan o se someten a las uniones de parejas del mismo sexo.
Su vocero, Hugo Valdemar, subrayó que estas bodas “Podrán ser legales, pero nunca morales”, y consideró que se ha vulnerado el derecho de los niños a tener un padre y una madre, “con los graves riesgos morales y psicológicos que traerá esta arbitraria, injusta e irresponsable medida”, quedando claro para la Arquidiócesis que estas leyes son destructivas para la familia y rechazan “la perversión de sus valores más respetables y queridos”, como es el caso de la familia. ¿Recuerdan ustedes la durísima frase con la que san Mateo enseña que no debemos juzgar a los demás en lo que no deseamos ser juzgados? Él dice:
“¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano”. Porque con la vara que midas serás medido.
Y esto viene a cuento por la dureza de las opiniones de la Arquidiócesis en torno a los matrimonios gay, en medio del torbellino de noticias sobre los abusos sexuales que van desde los allegados al Papa hasta los cometidos por ese injerto de santo y demonio, tal vez no anticristo, pero sí falso profeta llamado Marcial Maciel.
De toda esta vorágine desatada tal vez lo más importante es el cambio de concepción de familia. Se ha insistido en que la familia es el núcleo de la sociedad, pero se aludía siempre a la familia tradicional, constituida por padre, madre e hijos, y ese concepto está evolucionando. No es que la familia haya perdido sus valores, sino que los valores mismos están cambiando.
Los matrimonios gay dan plenos derechos conyugales a los contrayentes, pero la concepción de matrimonio en ellos va a ser una evolución del concepto. Las obligaciones van a ser diferentes, las exigencias serán distintas y los roles de pareja cambiarán. Y las causales de divorcio seguramente tendrán que irse adaptando a los nuevos tiempos. Será todo un reto para las ciencias sociales. No dudo que los contrayentes reciban más críticas que elogios y estoy seguro de que, una vez pasada la euforia política, van a sentirse perseguidos y constantemente criticados por esa mayoría nacida en el siglo 20, que se siente ofendida más por el cambio de paradigmas que por el hecho en sí mismo.
La crítica social va a tornar muy difícil ese tipo de matrimonio y nos dará la impresión de que son uniones más frágiles de lo que pueden ser en realidad. Poca ayuda van a tener a su alrededor para cimentarla. Aún así, es posible que veamos entre ellos algunos matrimonios exitosos. Como dijo Paracelso: “Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas, nada sabe acerca de las uvas”.
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Pués creo que se debe de reconocer, les guste o no a la sociedad que los homosexuales, estan ironicamente poniendo la muestra, porque mientras menos personas heterosexuales, quieren casarse ellos si quieren entarle al compromiso, y mientras algunas mujeres gritan muy orgullosas que son dueñas de su cuerpo para abortar y otras de parejas heterosexuales se deshacen de sus hijos por que no les pueden, ni les importan, ni estan dispuestas a hacerse responsables,, pués es lo que pone a un niño expuesto a la adopción, mientras algunas de las mujeres nacas de hoy no quieren saber de sus hijos las lesvianas y gays quieren adoptar bien por ellos
Más que decidir lo que “es bueno” o “malo”, es mejor tolerar y no discriminar. Vivimos en una sociedad muy conservadora que no tolera a quienes no son iguales o más bien no son como esta sociedad acepta. El que hombres y mujeres se acepten como homosexuales sin represiones es de admirarse. Sin embargo se les discrimina de la misma manera como se discrimina a quien es diferente, por ser originario de otro lugar, de otra religión e incluso por pensar. Es muy cierto que la Iglesia Católica o más bien un sector de la Iglesia Católica tampoco tolera los matrimonios homesexuales. Marcial Maciel es sólo un mal ejemplo para quienes desean seguir una profesión de sacerdote, pero no sólo en la Iglesia católica se dan casos de abuso sexual. Si bien el celibato es en parte una “medida” para “evitar el pecado” entre sacerdotes, es también lo que ocasiona este tipo de conductas. Se escandaliza parte de la sociedad por esto que es sólo un logro de quienes no tenáin anteriormente el “derecho” de casarse, cuando hay más situaciones que son más graves como abandonar a un niño de tres años en una carretera.
bueno no se si se borrro o no lo que había escrito, pero creo que a los niños no les gustaria ser adoptados por homosexuales, y si es así ojala estas personas les den a los niños todo el amor y comprensión que no han tenido desde que nacieron y sean mucho mas sabios que las parejas con hijos propios de hoy que muchos viven sin atención.
Creo que el ser humano en su libertad hace lo que quiere, los matrimonios homosexuales son una opción para quien, ya antes, ha tomado otra: la de ser homosexual.
Creo que es justo que el Estado permita generar derechos y obligaciones entre personas que han decidido compartir sus vidas, es un acto de elemental justicia. Alguien, quiero suponer…. no se quien, se inventó el matrimonio entre heterosexuales con el mismo fin que ahora lo hacen los homosexuales.
Lo que no me parece justo es el hecho de que dichos matrimonios adopten a niños quienes carentes de la capacidad para tomar la opción de querer o no vivir en una familia gay se les envíe a ese ambiente familiar. También a esos menores les asisten derechos y es también el Estado quien debería velar por ellos.
No quiero decir con ello que, necesariamente, lo matrimonios entre homosexuales por su sola naturaleza sean perversos ni nada parecido, es solo que creo que a los menores debería permitírseles, tanto como a los adoptantes, el poder tomar la decisión.
De mas esta decir que los menores de 14 años no tiene capacidad legal para tomar esa clase de decisiones, por lo que las adopciones deberían concretarse a mayores de 14 años a quienes el Estado les concede ese derecho por ser individuos con una mayor capacidad para discernir .
Saludos
Creo que el ser humano en su libertad hace lo que quiere, los matrimonios homosexuales son una opción para quien, ya antes, ha tomado otra: la de ser homosexual.
Creo que es justo que el Estado permita generar derechos y obligaciones entre personas que han decidido compartir sus vidas, es un acto de elemental justicia. Alguien, quiero suponer…. no se quien, se inventó el matrimonio entre heterosexuales con el mismo fin que ahora lo hacen los homosexuales.
Lo que no me parece justo es el hecho de que dichos matrimonios adopten a niños quienes carentes de la capacidad para tomar la opción de querer o no vivir en una familia gay se les envie a ese ambiente familiar. También a esos menores les asisten derechos y es tambien el Estado quien debería velar por ellos.
No quiero decir con ello que, necesariamente, lo matromonios entre homosexuales por su sola naturaleza sean perversoso ni nada parecido, es solo que creo que a los menores debería permitirseles, tanto como a los adoptantes, el poder tomar la decisión.
De mas esta decir que los menores de 14 años no tiene capacidad legal para tomar esa clase de dcisiones, por lo que las adopciones deberían concretarse a mayores de 14 años a quienes el Estado les concede ese derecho por ser individuos con una mayor capacidad para dicernir .
Saludos