Quiere decir que no logra ser escuchado y menos comprendido.
Comunicarse con los hijos, sin embargo significa exactamente lo contrario.
Es aprender a escuchar y comprender lo que ellos dicen.
Quedarse de sobremesa y sin agenda; con oídos abiertos y boca cerrada.
Escuchar sin hacer gestos, no reaccionar con reproches y críticas.
Para enseñar, no hacen falta sermones ni castigos.
Nada hay más elocuente que el ejemplo, ni más efectivo que el aliento.
.(JavaScript must be enabled to view this email address)
| Comparte ese artículo: |
|



