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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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06 Diciembre 2016 03:00:00
Los invito a visitar uno
Durante las dos últimas semanas pasadas Televisa, en sus diferentes programas, “Como dice el dicho” y “La rosa de Guadalupe”, hicieron episodios refiriéndose al CRIT y su difícil situación financiera, motivo por el cual han tenido que hacer el cierre de algunas terapias y despido del personal a nivel nacional por las pocas aportaciones de donativos.

La sigla CRIT se ha vuelto tan común que casi cualquiera podría identificar como si fuera IMSS o SEP. La gran difusión que ha tenido el Teletón en el país y los frutos de este esfuerzo de los mexicanos, dan fiel conocimiento del objetivo del CRIT: rehabilitar niños con padecimientos físicos y mentales.

Pero dado que la Fundación Teletón atinó a edificar en Saltillo uno de éstos centros, la sigla CRIT se ha convertido en algo todavía más cercano a los que habitan en esta capital.

Lo que ha venido con el CRIT desde su apertura es digno de mención. No voltear los ojos a un esfuerzo de todos los mexicanos para rehabilitar a niños norteños, sería como caminar por esta ciudad con una venda. Ahí está el CRIT y ha funcionado muy bien, dando resultados encendiendo esperanzas y llenando los corazones de alegría con hechos; con resultados a muchas familias.

El edificio tiene 5 mil metros cuadrados de construcción, costó 40 millones de pesos, ha atendido a niños y adolescentes de cero a 18 años no sólo de Coahuila, sino de otras ciudades de estados del norte de México.

Tiene una tienda con artículos promocionales, dispone de un centenar de sillas de ruedas, carece de escalones pensado en la seguridad de todos los que entren al CRIT, sus empleados altamente calificados, capacitados, pero sobre todo repartiendo alegría se ve desde su vestimenta colorida, tienen su área de consultorios, las manijas de las puertas y las ventanas están a la altura de los pequeños, cuentan con enfermería, baños especiales, sala de juntas y un área de calentamiento.

Pero aún más, el CRIT no es sólo el CRIT, es un ejemplo a seguir, es una muestra de cómo puede haber unidad, de cómo quienes necesitan de la gente no están solos cuando hay alguien que decida actuar, desde una pequeña donación hasta el ideólogo de un proyecto e esta envergadura.

Con el CRIT siempre frente a nuestros ojos podremos recordar estas cosas. En un momento en que la unidad nacional y la divergencia de opiniones en el estado respecto a temas relevantes de nuestra vida como sociedad son cosa de todos los días, ahí está el CRIT dando la muestra de cómo se debe actuar.

Es una especie de conciencia común, así habrá que entenderlo.

Como medio de comunicación entendemos bien qué representa este centro en el sentido no sólo de asistencia a los niños, sino de comunicación, al construir un mensaje muy claro de unidad, buena voluntad y subsidiariedad, que está a los ojos de todos.

Los invito a este reto del 2016 en donde se busca que 500 mil personas visiten los CRIT que se encuentran distribuidos en el país, para que conozcan un poco más lo que estos centros de rehabilitación hacen por mucho por nuestros jóvenes mexicanos que necesitan ayuda de gente especializada. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org

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